Sin una posición común, el espacio que responde a Córdoba permite libertad de acción en Diputados, con diferencias entre sectores alineados a Schiaretti y Llaryora.
El tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares volvió a poner en evidencia las diferencias dentro del cordobesismo en el Congreso. A diferencia de otras discusiones, el espacio no fijó una postura unificada y habilitó libertad de acción para sus diputados, lo que anticipa un voto dividido en el recinto.
Por un lado, los legisladores más cercanos a Juan Schiaretti se inclinarían por rechazar la iniciativa, mientras que otros referentes vinculados al gobernador Martín Llaryora adoptan posiciones más abiertas, evaluando posibles acompañamientos parciales. Esta falta de alineamiento refleja matices crecientes en la estrategia política del espacio.
El debate se da en torno a un proyecto que propone modificar el esquema de protección ambiental vigente, otorgando mayor margen a las provincias para definir el uso de sus territorios en zonas sensibles. En ese contexto, el cordobesismo intenta sostener su perfil autónomo frente al gobierno nacional, aunque la discusión deja al descubierto tensiones internas en temas clave como el equilibrio entre producción y ambiente.

