Sectores del macrismo evalúan una primaria porteña como mecanismo para ordenar la oferta electoral y evitar que La Libertad Avanza capitalice la división opositora.
La disputa por el control político de la Ciudad de Buenos Aires empieza a tomar forma de cara a 2027, con un escenario atravesado por tensiones internas en el PRO y el crecimiento de La Libertad Avanza. En ese contexto, comenzaron a circular negociaciones para impulsar una primaria entre Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta que permita ordenar la competencia dentro del espacio.
La estrategia apunta a evitar una fragmentación del voto de centroderecha que pueda favorecer al oficialismo nacional. Dirigentes del PRO consideran que una interna competitiva podría servir para unificar candidaturas y fortalecer al espacio frente a Javier Milei, quien busca expandir su influencia en el distrito.
El regreso de Larreta a la escena electoral, con aspiraciones a volver a la jefatura de Gobierno, introduce un factor de tensión adicional. Su distanciamiento del PRO y sus críticas a la gestión actual complejizan el armado político, aunque también abren la posibilidad de reordenar liderazgos mediante una competencia interna formal.
Por su parte, Jorge Macri enfrenta el desafío de sostener la hegemonía histórica del PRO en la Ciudad, en un contexto donde el oficialismo libertario intenta disputar ese territorio clave. La eventual primaria aparece así como una herramienta para legitimar candidaturas y evitar una fuga de votos hacia LLA.
El trasfondo de esta discusión es más amplio: la pelea por el liderazgo de la derecha argentina y el control de uno de sus principales bastiones electorales. En ese escenario, el PRO busca definir si compite dividido o si logra canalizar sus diferencias en una interna que ordene el tablero político porteño.

