El ex embajador argentino en Venezuela, Oscar Laborde, alertó que una política exterior demasiado cercana a Washington podría generar tensiones con otros actores globales y derivar en costos económicos, comerciales y geopolíticos para el país.
En medio del giro de la política exterior argentina, crecen las advertencias sobre los posibles efectos de un alineamiento estratégico con Estados Unidos. Entre las voces críticas, el ex embajador argentino en Venezuela, Oscar Laborde, advirtió que esta postura podría implicar riesgos concretos de represalias por parte de otras potencias, en un contexto internacional cada vez más tensionado.
Laborde señaló que el escenario global actual está atravesado por una fuerte disputa entre bloques de poder, donde las decisiones diplomáticas tienen impacto directo en la economía. En ese sentido, sostuvo que una cercanía excesiva con Washington podría traducirse en restricciones comerciales, pérdida de mercados o conflictos diplomáticos con países clave para la Argentina.
Uno de los principales puntos de alerta radica en la relación con socios estratégicos como China, Brasil o los países que integran el bloque BRICS. Según el ex diplomático, un posicionamiento unilateral podría afectar inversiones, acuerdos de cooperación y el acceso a financiamiento internacional, en un momento en que el país necesita fortalecer su inserción global.
Asimismo, Laborde remarcó que este tipo de alineamiento reduce el margen de maniobra de la política exterior argentina. En lugar de una estrategia pragmática, consideró necesario avanzar hacia una diplomacia basada en la autonomía relativa, el multilateralismo y la diversificación de alianzas, evitando quedar subordinados a los intereses de una sola potencia.
Finalmente, el ex embajador advirtió que el costo de eventuales represalias podría impactar de lleno en la economía argentina, afectando tanto el comercio exterior como las oportunidades de desarrollo en el escenario internacional.

