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Diputada salteña admitió que su hijo usa viáticos oficiales y estalló la polémica

La revelación de la legisladora salteña Gabriela Flores (LLA) generó críticas dentro y fuera del Congreso. La oposición cuestiona el uso de fondos públicos y el episodio incomoda al oficialismo en pleno debate sobre privilegios de la política.

Una declaración de la diputada nacional de La Libertad Avanza, desató un fuerte escándalo político luego de admitir que su hijo utiliza los viáticos oficiales asignados a su función legislativa para trasladarse a la facultad.

El episodio, difundido inicialmente por El Parlamentario, escaló rápidamente en el sistema político y mediático por el contraste con el discurso de austeridad que impulsa el gobierno de Javier Milei, basado en la eliminación de privilegios de la dirigencia política.

Según relató la propia legisladora en una entrevista radial, los fondos destinados a movilidad —que forman parte de los recursos que perciben los diputados para el cumplimiento de sus tareas— eran utilizados por su hijo para asistir a clases. La afirmación generó un inmediato rechazo en sectores opositores, que advirtieron que los viáticos deben estar estrictamente vinculados a la actividad legislativa y no a fines personales o familiares.

El caso tomó mayor dimensión porque se conoció en paralelo a movimientos internos dentro de la Cámara baja, donde Flores dejó la presidencia de la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes, en un contexto de reorganización de espacios de poder dentro del oficialismo.

Desde distintos bloques opositores comenzaron a reclamar explicaciones formales y mayor control sobre el uso de los recursos asignados a los legisladores. En ese marco, referentes parlamentarios señalaron que el episodio podría derivar en pedidos de informes e incluso en la revisión de los mecanismos de rendición de gastos en Diputados.

En medios políticos y consultoras, el tema también fue leído como un problema de consistencia narrativa para el oficialismo. Mientras el Gobierno insiste en diferenciarse de la “casta”, situaciones como esta debilitan el principal activo simbólico de La Libertad Avanza: la austeridad y el combate a los privilegios.

El escándalo se produce además en una semana de alta tensión en el Congreso, atravesada por debates sensibles como la reforma de la Ley de Glaciares y la reorganización de comisiones, lo que amplifica el impacto político del caso.

En este escenario, el oficialismo enfrenta un nuevo desafío: sostener su narrativa ética en medio de prácticas que comienzan a ser cuestionadas incluso dentro del propio sistema que prometió transformar.

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