Armas: el Congreso acelera el debate sobre control y seguridad
El oficialismo logró dictamen para un proyecto que busca blanquear armas no registradas, modernizar el sistema y extender el plan de desarme. La oposición advierte riesgos y exige mayores controles.
El Congreso dio un paso relevante en el tratamiento del proyecto de regularización de armas de fuego, una iniciativa que apunta a ordenar el universo de armas en circulación y que ya obtuvo luz verde en comisión, quedando en condiciones de avanzar en el recinto.
La propuesta, impulsada por el Gobierno de Javier Milei, plantea un esquema dual: por un lado, permitir la regularización excepcional de armas no registradas y, por otro, extender el programa de entrega voluntaria hasta 2027.
Un universo de armas fuera del sistema
Según estimaciones difundidas en distintos informes de seguridad, en la Argentina habría más de 800.000 armas en situación irregular, es decir, sin registro actualizado o directamente fuera del sistema oficial.
Desde el oficialismo sostienen que el objetivo es “sincerar” esa realidad: incorporar esas armas al control estatal o retirarlas definitivamente de circulación mediante su entrega.
Trámites más simples y digitalización
Uno de los ejes del proyecto es la simplificación administrativa. Se prevé avanzar en la digitalización de los trámites ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ex RENAR), con procedimientos más ágiles para obtener o regularizar la condición de legítimo usuario.
Sin embargo, fuentes oficiales remarcan que no se modifican los requisitos de fondo, como los controles psicofísicos o antecedentes penales.
Prórroga del plan de desarme
El texto también contempla extender hasta el 31 de diciembre de 2027 el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, una política pública vigente desde 2007 que permitió retirar miles de armas del circuito civil.
De acuerdo con datos oficiales de ese programa, ya se han destruido más de 200.000 armas y millones de municiones en todo el país desde su implementación.
Críticas y advertencias
El proyecto generó reparos en sectores de la oposición y especialistas en seguridad, que advierten sobre el riesgo de que la regularización pueda interpretarse como una flexibilización indirecta del acceso a armas.
Organizaciones civiles también reclaman que cualquier reforma se articule con políticas más amplias de prevención de la violencia.
Lo que viene
Con dictamen favorable, la iniciativa continuará su recorrido parlamentario en un contexto de fuerte debate político. El oficialismo busca aprobarla como parte de una agenda más amplia vinculada a seguridad y desregulación, mientras que la oposición anticipa que impulsará modificaciones.
El eje de la discusión será claro: cómo equilibrar regularización, control estatal y reducción efectiva de la violencia armada.



