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Londres rechazó la protesta argentina por el HMS Dauntless

El Reino Unido defendió la navegación del destructor británico desde las Islas Malvinas hacia Montevideo. La Cancillería cuestionó que el buque militar atravesara aguas jurisdiccionales sin solicitar autorización.

El Gobierno británico rechazó el reclamo presentado por la Argentina por el desplazamiento del destructor HMS Dauntless en el Atlántico Sur. La embarcación partió desde las Islas Malvinas con destino a Montevideo y, según la denuncia argentina, atravesó aguas bajo jurisdicción nacional sin contar con la autorización correspondiente.

Londres sostuvo que el recorrido se realizó de conformidad con el derecho internacional y encuadró la navegación dentro del denominado “paso inocente”, reconocido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para los buques extranjeros que atraviesan el mar territorial de otro Estado sin afectar su seguridad.

La protesta de la Cancillería

El Gobierno argentino expresó su preocupación por el movimiento de la nave militar y señaló que los buques de guerra extranjeros deben cumplir las regulaciones nacionales cuando ingresan a aguas jurisdiccionales.

Al aprobar la Convención sobre el Derecho del Mar, la Argentina dejó expresamente asentado que continuaría aplicando su régimen vigente al paso de buques de guerra extranjeros. La legislación nacional también reconoce el derecho de paso inocente, aunque lo condiciona al cumplimiento de las normas internacionales y de las disposiciones dictadas por el Estado argentino.

El Reino Unido, por su parte, no reconoce las restricciones invocadas por Buenos Aires y sostiene que sus embarcaciones pueden utilizar las rutas marítimas internacionales mientras su tránsito sea continuo, rápido y no represente una amenaza para el Estado ribereño.

Un destructor con capacidad antiaérea

El HMS Dauntless pertenece a la clase Tipo 45 de la Marina Real británica y está equipado principalmente para operaciones de defensa aérea. La unidad ya había sido desplegada en las Islas Malvinas en 2012, decisión que en aquel momento también provocó una fuerte protesta diplomática argentina.

Luego de atravesar el Atlántico Sur, el buque arribó a Montevideo para realizar tareas logísticas y de mantenimiento. El Gobierno uruguayo evitó involucrarse públicamente en la controversia entre Buenos Aires y Londres.

Nueva tensión por Malvinas

El episodio vuelve a exponer las diferencias entre ambos países no solamente por la soberanía de las Islas Malvinas, sino también por la jurisdicción sobre los espacios marítimos circundantes y la presencia militar británica en el Atlántico Sur.

La posición argentina sostiene que las islas, sus aguas adyacentes y los archipiélagos australes forman parte del territorio nacional. El Reino Unido mantiene su control sobre el territorio y rechaza iniciar una negociación sobre soberanía sin el consentimiento de los habitantes de las islas.

La Cancillería continuará monitoreando los desplazamientos de embarcaciones militares británicas y analiza insistir con el planteo en ámbitos internacionales. Londres, mientras tanto, ratificó que considera legítimo el recorrido efectuado por el destructor.

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