El Gobierno busca incluir Ficha Limpia en la reforma política

La Casa Rosada analiza incorporar el proyecto dentro de un paquete más amplio de cambios institucionales, en medio de tensiones con la oposición y diferencias dentro del propio oficialismo.
El Gobierno nacional evalúa avanzar con la incorporación de la llamada “Ficha Limpia” dentro de la reforma política que impulsa en el Congreso, en un intento por sortear las resistencias que el proyecto genera en distintos bloques legislativos.
La iniciativa, que busca impedir que personas con condenas judiciales confirmadas en segunda instancia puedan ser candidatas a cargos electivos, viene enfrentando obstáculos tanto en sectores de la oposición como entre aliados parlamentarios. En ese contexto, la estrategia oficial apunta a incluirla en un paquete más amplio de modificaciones institucionales, lo que podría facilitar su aprobación en el Congreso.
Según reconstruyen distintos medios como La Nación, Infobae y Ámbito Financiero, la reforma política en estudio incluiría además cambios en el sistema electoral (con debates sobre la eventual eliminación de las PASO), ajustes en el financiamiento de los partidos y nuevas reglas de transparencia y control del gasto de campaña.
Uno de los puntos centrales de la negociación es el alcance de Ficha Limpia: mientras algunos sectores impulsan que la inhabilitación rija con condena en segunda instancia, otros plantean que solo se aplique con sentencia firme de la Corte Suprema, lo que reduciría significativamente su impacto político.
A su vez, desde distintos bloques opositores (incluidos sectores del peronismo y aliados provinciales) advierten que la medida podría derivar en una “judicialización de la política”, una crítica que ya había surgido en debates anteriores cuando iniciativas similares no lograron avanzar en el Senado.
En paralelo, versiones recogidas por medios parlamentarios como Parlamentario indican que el oficialismo busca acelerar los tiempos y abrir una mesa de negociación más amplia para consensuar el paquete completo de reforma, evitando tratar Ficha Limpia de manera aislada, donde históricamente encontró mayores bloqueos.
El trasfondo político también es clave: la discusión se da en un año atravesado por tensiones entre el Gobierno y el Congreso, con iniciativas sensibles (como el financiamiento universitario o reformas económicas) que ya evidenciaron dificultades para construir mayorías.
En ese escenario, el oficialismo intenta capitalizar el reclamo social por mayor transparencia y ética pública, mientras negocia con distintos sectores para evitar que el proyecto vuelva a naufragar, como ocurrió en oportunidades anteriores.
La definición final dependerá de la capacidad del Ejecutivo para articular acuerdos en un Congreso fragmentado, donde cada voto resulta determinante y la reforma política aparece como una de las apuestas institucionales más relevantes del año.



