
El otoño llegó y no sabemos si vamos a pasar el invierno. El paisaje es desolador: colas interminables de personas en busca de trabajo, cuadras y cuadras de desesperados por un mendrugo que no preguntan siquiera cuál sería el sueldo, tal como confesó el gerente de un frigorífico; empiezan a trascender los suicidios, un trabajador despedido de ILVA después de 20 años y un suboficial retirado de las Fuerzas Armadas quien denunció abandono de la destruída obra social y se quitó la vida; la policía ya no espera a que los jubilados lleguen al Congreso, este miércoles reprimieron tirando gas pimienta en los ojos a ancianos y reporteros gráficos a dos cuadras de la concentración; maestros que cobran un salario mínimo de 300.000 pesos en Chubut; hospitales al borde del colapso. Mientras los ricos son cada vez más ricos ¿Cómo llegamos a ésto?
El panorama industrial argentino atraviesa una transformación regresiva que combina el cierre de establecimientos históricos con una rentabilidad comercial inédita para los productos importados. Según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), grandes empresas están aprovechando la apertura económica para abandonar la manufactura local, sustituyéndola por bienes finales traídos del exterior que se llegan a vender con márgenes de ganancia de hasta el 700%. Un trasvasamiento productivo que deja un tendal de desocupados en la calle. Los ejemplos abundan.
- Uno de los casos que destaca el informe y que fue promocionado por la propia firma es el de Lumilagro. La empresa, que operaba con unos 170 empleados en su planta de Tortuguitas, optó por cerrar su producción de termos para traer productos terminados desde China. El costo unitario de cada termo importado es de $8.178, mientras que el precio de venta al público en el mercado interno alcanza los $44.000: un 438% más.
- Una lógica similar sigue la histórica fábrica de ollas y sartenes Essen, de Venado Tuerto, en la provincia de Santa Fe. La compañía redujo su planta de personal a solo 30 trabajadores y pasó a importar cacerolas chinas con un costo de $50.000 por unidad, que se comercializan luego a $384.000. El margen supera el 660%.
- El sector de indumentaria deportiva también muestra cicatrices de este modelo. Adidas cerró definitivamente su planta de producción local, lo que significó el despido de 360 operarios. Hoy, la multinacional importa zapatillas a un costo de $26.790 y las pone a la venta por $100.000 (273% más).
- En el polo tecnológico de Tierra del Fuego, Newsan encabeza la transición desde el ensamblaje hacia la importación total, aun cuando los márgenes son menores. El informe detalla que traer un celular Motorola (modelos G23 o G24) cuesta unos $136.770, mientras que su precio de venta local se ubica en los $260.000 (90% de margen). Este abandono progresivo de la integración de componentes vino acompañado de una ola de despidos y suspensiones en la isla.
- “Las empresas pueden venir del exterior, extraer los recursos y generar cero trabajo argentino”, advirtió Mauro González, presidente de la Confederación Federal PYMES, quien al confirmar la presentación de un proyecto de salvataje ante el Congreso de la Nación. «Hay que detener la sangría de cierre de empresas y de despidos”. El proyecto plantea la necesidad de incorporar líneas de financiamiento blandas, suspender los embargos y dar un alivio fiscal para las pymes. El dirigente empresario criticó duramente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el Gobierno de Milei y sostuvo que su aprobación era “el acta de defunción de la producción nacional”.concluyó.
Así las cosas, volvieron los cortes de ruta, de sur a norte los maestros vuelven a estar a la cabeza de los conflictos, el 12 de mayo se anuncia una marcha universitaria que ya cuenta con el apoyo de las centrales obreras y decenas de organizaciones.
Alberto Nadra / Eppur si muove!




