El litio concentra los RIGI mineros
Seis de los doce proyectos mineros aprobados dentro del régimen corresponden al litio. Las inversiones comprometidas superan los US$6.300 millones y se distribuyen entre Salta, Catamarca y Jujuy.
El litio se consolidó como el principal protagonista de la minería dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). De los 21 proyectos aprobados desde la puesta en marcha del sistema, doce corresponden al sector minero y seis están destinados a la extracción o ampliación de la producción de este mineral.
En conjunto, los proyectos de litio incorporados al régimen representan inversiones superiores a los US$6.300 millones en Salta, Catamarca y Jujuy, las tres provincias que integran el denominado “triángulo del litio” argentino.
Nueva inversión en Catamarca
La última incorporación fue el proyecto de la compañía china Zijin Mining, propietaria de la firma Liex, que recibió la aprobación para invertir US$709 millones en la ampliación del complejo Tres Quebradas, ubicado en Fiambalá, Catamarca.
La planta inició su producción con una capacidad de 20.000 toneladas anuales de carbonato de litio. La segunda etapa permitirá sumar otras 40.000 toneladas por año, con lo cual el complejo proyecta alcanzar una producción total de 60.000 toneladas anuales.
Con esta aprobación, el RIGI alcanzó los 21 proyectos autorizados, con inversiones comprometidas por aproximadamente US$46.700 millones en minería, energía, siderurgia, infraestructura y otros sectores estratégicos.
Los seis proyectos de litio
La inversión más importante corresponde a Rincón, el proyecto de Río Tinto en Salta, aprobado por alrededor de US$2.744 millones.
También se incorporó la ampliación de Caucharí-Olaroz, en Jujuy, impulsada por Exar, Ganfeng Lithium, Lithium Argentina y la empresa provincial JEMSE. El proyecto contempla una inversión de US$1.241 millones y busca elevar la capacidad productiva.
En Salta y Catamarca se encuentra Sal de Oro, de la empresa surcoreana Posco, cuya inversión fue estimada en US$845 millones. El desarrollo prevé ampliar la producción de carbonato e hidróxido de litio.
Catamarca concentra además la ampliación del proyecto Fénix, de Río Tinto, por US$530 millones; el emprendimiento Hombre Muerto Oeste, de la australiana Galan Lithium, por aproximadamente US$292 millones; y la nueva etapa de Tres Quebradas.
Minería y energía dominan el régimen
Los proyectos vinculados con la minería y la energía explican prácticamente la totalidad del capital presentado para ingresar al RIGI.
Dentro del sector minero, el cobre concentra el mayor volumen potencial de inversiones. Sin embargo, una parte considerable de esos proyectos todavía se encuentra en evaluación, mientras que el litio lidera por cantidad de iniciativas ya aprobadas.
Entre los grandes emprendimientos cupríferos se destacan Vicuña, Los Azules, El Pachón, MARA y San Jorge. Por sus dimensiones, varios requieren inversiones superiores a las previstas para las explotaciones de litio, aunque demandan plazos de construcción y puesta en marcha más extensos.
Recuperación del precio internacional
El crecimiento de las inversiones se produce en un escenario de recuperación parcial del precio internacional del litio.
Después de alcanzar valores récord durante el auge registrado entre 2018 y 2022, la cotización sufrió una fuerte caída que afectó especialmente a las compañías de menor tamaño y obligó a postergar numerosos proyectos.
Durante 2026, el precio volvió a mostrar señales de recuperación. Esa mejora permitió reactivar expectativas en torno a nuevas ampliaciones y desarrollos productivos, aunque la cotización continúa expuesta a la evolución de la demanda mundial de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.
Debate por los beneficios
El RIGI concede estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años a las inversiones que cumplen con los requisitos establecidos. El Gobierno sostiene que esas condiciones son necesarias para atraer capitales y acelerar proyectos que requieren grandes desembolsos y largos períodos de recuperación.
Las provincias productoras buscan, en paralelo, garantizar una mayor participación de proveedores y trabajadores locales. También reclaman que las inversiones se traduzcan en infraestructura, empleo y desarrollo para las comunidades cercanas a los yacimientos.
El desafío será transformar los anuncios en producción efectiva y exportaciones, al tiempo que se fortalecen los controles ambientales y se atienden las demandas vinculadas con el uso del agua y la protección de los salares.



