Política

El FMI le da una mano a Milei con el recorte de las expectativas económicas

El organismo redujo del 3,5% al 2,1% su previsión de crecimiento económico para 2026 y también empeoró las perspectivas para 2027, último año del mandato de Javier Milei. Además, anticipó una inflación superior a la estimada anteriormente y un aumento del desempleo. Las nuevas proyecciones ponen en discusión las metas económicas del Gobierno y los supuestos del Presupuesto Nacional.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a corregir a la baja sus previsiones para la economía argentina y anticipó un escenario de crecimiento más débil, inflación persistente y dificultades en el mercado laboral durante los próximos dos años.

Según la actualización de su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, presentada el 13 de octubre, el organismo estima que el Producto Bruto Interno (PBI) argentino crecerá apenas un 2,1% durante 2026, frente al 3,5% que había proyectado en abril y julio.

La revisión implica una reducción de 1,4 puntos porcentuales y refleja expectativas económicas menos favorables que las contempladas anteriormente.

Para 2027, último año del actual mandato presidencial de Javier Milei, el Fondo también disminuyó sus previsiones: ahora calcula una expansión del 3,5%, medio punto por debajo del 4% estimado previamente.

Las cifras contrastan con las expectativas de recuperación económica que el Gobierno viene utilizando para fundamentar su política fiscal y sus proyecciones presupuestarias.

El crecimiento pierde impulso

La reducción de las estimaciones se produce en un contexto de dificultades para consolidar una recuperación sostenida de la actividad económica.

Mientras el Gobierno destaca el ordenamiento de las cuentas públicas y la reducción del déficit fiscal, distintos indicadores muestran problemas en sectores vinculados con el consumo interno, la producción industrial y el empleo.

Las nuevas previsiones del FMI indican que la expansión del PBI será inferior a la esperada para este año y que la recuperación proyectada para 2027 también perdió intensidad.

El organismo había anticipado durante 2025 un crecimiento del 4,5% para 2027, una estimación que ahora quedó reducida al 3,5%.

Esta revisión no implica necesariamente que la economía vaya a contraerse durante el conjunto del año, pero sí que el nivel de actividad crecería a un ritmo considerablemente menor que el previsto.

La inflación será más alta de lo esperado

El FMI también corrigió al alza sus proyecciones de inflación, otro de los principales indicadores utilizados por el Gobierno para evaluar los resultados de su programa económico.

Para 2026, el organismo estima una inflación acumulada del 32,5%, frente al 30,4% que había previsto en abril.

Aunque el cálculo supone una desaceleración respecto del 41,9% registrado en 2025, la reducción de los precios avanza más lentamente de lo esperado.

Para 2027, las perspectivas también empeoraron. El Fondo proyecta una inflación del 21,2%, cuando anteriormente calculaba un 15,7%.

La diferencia de 5,5 puntos porcentuales revela que el organismo prevé mayores dificultades para alcanzar una estabilización sostenida de los precios.

Las cifras también contrastan con las expectativas expresadas por el presidente Javier Milei sobre la posibilidad de reducir drásticamente la inflación durante su gestión.

El desempleo también preocupa

Las nuevas estimaciones incluyen un deterioro de las perspectivas laborales para 2026.

El FMI calcula que la tasa de desempleo alcanzará el 7,6% de la población económicamente activa, por encima del 7,4% registrado durante 2025.

Para 2027, el organismo proyecta una reducción al 7,1%, aunque esa mejora dependerá de que se concrete la recuperación económica prevista.

El comportamiento del mercado laboral constituye uno de los principales desafíos del programa económico, especialmente por las dificultades que atraviesan algunos sectores productivos y la pérdida de poder adquisitivo de numerosos hogares.

Una recuperación del PBI no garantiza automáticamente una mejora equivalente del empleo, ya que sus efectos dependen de qué actividades crezcan, de la inversión y de la demanda de trabajadores.

El Presupuesto 2027, bajo presión

La revisión de las proyecciones del Fondo se produce mientras el Congreso analiza el Presupuesto Nacional 2027.

El proyecto oficial contempla determinadas metas de crecimiento, inflación y recaudación tributaria que podrían resultar difíciles de alcanzar si la economía evoluciona por debajo de las expectativas del Gobierno.

Un crecimiento menor al previsto puede afectar los ingresos fiscales y dificultar el cumplimiento de algunas previsiones de gasto.

A su vez, una inflación superior a la estimada puede modificar la ejecución de las partidas presupuestarias y afectar el valor real de los recursos destinados a salarios, jubilaciones, universidades, salud y políticas sociales.

Por ese motivo, las nuevas estimaciones del FMI adquieren relevancia en el debate parlamentario sobre el financiamiento del Estado durante el próximo año.

Argentina sigue siendo el mayor deudor del FMI

Las nuevas proyecciones también se conocen mientras continúa vigente el programa de facilidades extendidas acordado entre la Argentina y el organismo internacional en abril de 2025.

El entendimiento contempla financiamiento por 20.000 millones de dólares y establece compromisos vinculados con la política fiscal, las reservas internacionales y otras variables macroeconómicas.

De acuerdo con la información difundida, la Argentina mantiene una deuda cercana a los 56.700 millones de dólares con el Fondo, lo que la convierte en su principal deudor.

En materia de cuentas externas, el organismo prevé un superávit de cuenta corriente equivalente al 0,6% del PBI tanto para 2026 como para 2027, después del déficit del 1,1% registrado durante 2025.

El resultado esperado representa una mejora en el balance de las operaciones económicas con el exterior, aunque no elimina los desafíos relacionados con el endeudamiento y la acumulación de reservas.

El respaldo del FMI y las dudas sobre la recuperación

Pese al deterioro de las previsiones, la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, continúa respaldando los esfuerzos del Gobierno argentino por sostener la disciplina fiscal.

Sin embargo, las cifras publicadas por el propio organismo muestran que las expectativas sobre la velocidad de recuperación de la economía se han moderado.

El FMI no anticipa una contracción anual del PBI para 2026 o 2027, pero sí una expansión menor a la prevista anteriormente, acompañada por una inflación más elevada.

La diferencia entre las proyecciones actuales y las anteriores pone de manifiesto la incertidumbre sobre la evolución económica durante el tramo final del mandato presidencial.

Para el Gobierno, el desafío será sostener sus objetivos de equilibrio fiscal y desaceleración inflacionaria sin profundizar las dificultades del consumo y del mercado laboral.

Para el Congreso, las nuevas estimaciones plantean la necesidad de evaluar si las variables incluidas en el Presupuesto 2027 reflejan adecuadamente las condiciones económicas previstas.

El dato central es que el FMI espera menos crecimiento y más inflación que hace seis meses, una combinación que reduce el margen económico del Gobierno y plantea nuevos interrogantes sobre la recuperación del poder adquisitivo y la actividad productiva.

 

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