El Gobierno apura la “ley hojarasca”

La Casa Rosada busca convocar a una sesión en Diputados para avanzar con un paquete de reformas que apunta a recortar estructuras, simplificar normas y profundizar el ajuste del Estado. El oficialismo negocia apoyos en un Congreso aún fragmentado.
El Gobierno nacional acelera gestiones para llevar al recinto de la Cámara de Diputados el proyecto conocido como “ley hojarasca”, una iniciativa que forma parte del paquete de reformas impulsadas por Javier Milei para avanzar en la desregulación y reducción del gasto público.
Según trascendió en ámbitos parlamentarios, el oficialismo trabaja en la convocatoria a una nueva sesión especial con el objetivo de reunir los votos necesarios y darle media sanción a un proyecto que busca eliminar regulaciones, recortar estructuras estatales y simplificar el entramado normativo vigente.
“Hay que limpiar el Estado de normas innecesarias”.
La iniciativa se inscribe en la lógica de ajuste y reforma administrativa que impulsa la Casa Rosada, en línea con el discurso oficial de reducir lo que consideran “excesos burocráticos” acumulados durante años.
En términos políticos, el desafío central del oficialismo pasa por construir mayorías en un Congreso fragmentado, donde necesita del respaldo de bloques dialoguistas para avanzar con su agenda legislativa.
En ese marco, las negociaciones incluyen concesiones y cambios en el texto original, con el objetivo de evitar un nuevo revés parlamentario como ocurrió con otros proyectos clave en los últimos meses.
Desde la oposición, en tanto, ya anticipan cuestionamientos al alcance de la ley, al advertir que detrás de la simplificación normativa podría haber recortes en áreas sensibles del Estado y pérdida de herramientas de regulación.
El intento de aprobar la “ley hojarasca” se da además en un contexto de alta tensión política, atravesado por conflictos abiertos con distintos sectores —como universidades y gremios— y por la necesidad del Gobierno de recuperar iniciativa legislativa tras debates recientes que expusieron sus dificultades para consolidar mayorías.
Con este escenario, la sesión que prepara el oficialismo aparece como una nueva prueba de fuerza en Diputados, donde se pondrá en juego no solo el proyecto sino también la capacidad del Gobierno de ordenar su agenda en el Congreso.



