Amenazas en escuelas porteñas: la Ciudad activó el protocolo y endureció controles

Jorge Macri aseguró que los episodios no serán tratados como “bromas pesadas”, sino como delitos, mientras la Justicia avanza sobre al menos tres casos que ya derivaron en operativos policiales dentro y fuera de la Ciudad.
Frente a la seguidilla de amenazas de violencia en establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno porteño activó el protocolo oficial de actuación en escuelas y resolvió reforzar las medidas de supervisión y control en toda la comunidad educativa. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, remarcó que este tipo de hechos “no son una broma pesada” sino conductas delictivas que alteran el funcionamiento escolar, generan temor en las familias y exigen una respuesta inmediata del Estado.
Según explicó la administración porteña, el mecanismo puesto en marcha es el “Protocolo de Actuación para la protección y el resguardo ante situaciones de vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes”, que fija pautas de intervención para preservar la integridad física y psicosocial de alumnos, docentes y personal escolar, además de ordenar la articulación institucional ante situaciones de riesgo. Ese esquema se complementa con procedimientos conjuntos entre Educación, el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la Policía de la Ciudad y el Ministerio Público Fiscal.
La Ciudad sostuvo que, hasta ahora, tres hechos concretos ya derivaron en operativos policiales, incluso uno fuera del distrito, y que las investigaciones judiciales apuntan a determinar responsabilidades tanto de alumnos como de sus familias. En paralelo, el Ministerio Público Fiscal porteño montó un esquema de coordinación inmediata con el Cuerpo de Investigaciones Judiciales y áreas de acceso a la Justicia y política criminal para identificar a los autores y desalentar nuevas amenazas.
En el trasfondo, el fenómeno ya había encendido alarmas en varias provincias. Días atrás se reportaron amenazas de tiroteos en más de 20 escuelas del país, con mensajes intimidatorios que aparecieron en paredes y baños y obligaron a desplegar protocolos de seguridad, generando además un fuerte impacto emocional en estudiantes, padres y docentes.
Durante la presentación oficial, Macri puso el foco también en el rol de las redes sociales y en la necesidad de mayor involucramiento familiar. Sostuvo que muchas de estas situaciones se amplifican en entornos digitales, donde la violencia se viraliza como contenido, y reclamó recuperar el diálogo dentro de los hogares para detectar señales de alerta a tiempo. En la misma línea, la ministra de Educación, Mercedes Miguel, planteó que la respuesta debe combinar seguridad, sanción, acompañamiento y reparación, con un criterio también pedagógico para que quienes participaron comprendan la gravedad de lo ocurrido.



