Máximo Kirchner faltó a la asunción de Kicillof en el PJ bonaerense

La ausencia del diputado en el acto donde Axel Kicillof asumió la conducción partidaria reavivó las tensiones internas en el peronismo de la provincia.
La asunción de Axel Kicillof al frente del PJ bonaerense quedó marcada por un dato político significativo: la ausencia de Máximo Kirchner, quien hasta ahora conducía el partido en la provincia y debía formalizar el traspaso.
El faltazo no pasó inadvertido dentro del peronismo y volvió a exponer las diferencias internas entre los distintos sectores que conviven en el espacio. Según coincidieron distintos medios nacionales, la ausencia fue interpretada como un gesto político en medio de una relación que viene mostrando señales de desgaste, particularmente en torno al armado electoral y la conducción del espacio en la provincia.
Kicillof asumió la conducción partidaria con la intención de fortalecer su liderazgo dentro del peronismo bonaerense y proyectarse a nivel nacional. El acto contó con la presencia de intendentes, dirigentes sindicales y referentes del oficialismo, aunque con ausencias relevantes que reflejaron el reordenamiento interno.
De acuerdo con reconstrucciones periodísticas, en los últimos meses se profundizaron las diferencias entre el gobernador y el líder de La Cámpora en torno a la estrategia política, la definición de candidaturas y el control de la estructura partidaria. En ese marco, la llegada de Kicillof a la presidencia del PJ bonaerense es leída como un movimiento para consolidar mayor autonomía dentro del espacio.
Algunos sectores del peronismo interpretan que la ausencia de Máximo Kirchner también responde a tensiones acumuladas tras el resultado electoral y a la disputa por el liderazgo en la etapa que se abre, mientras que otros relativizan el gesto y lo atribuyen a cuestiones de agenda.
Más allá de las interpretaciones, el episodio vuelve a poner en evidencia un proceso de reconfiguración del poder dentro del peronismo bonaerense, donde conviven distintas líneas internas con intereses y estrategias no siempre coincidentes.
En este escenario, Kicillof enfrenta el desafío de sostener la unidad del espacio al tiempo que busca consolidar su propia centralidad política, en un contexto donde las definiciones dentro del PJ tendrán impacto directo en el armado electoral y en la proyección del peronismo a nivel nacional.



