El consumo sigue en caída y profundiza el estancamiento económico

Las ventas en supermercados, mayoristas y comercios minoristas continúan retrocediendo, mientras los ingresos familiares y el crédito muestran dificultades para recuperarse. Los últimos datos del INDEC y de consultoras privadas reflejan una demanda interna debilitada que condiciona la actividad económica y golpea especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
La economía argentina continúa mostrando señales de debilidad, con un consumo que no consigue recuperarse y se convierte en uno de los principales obstáculos para reactivar la producción y el comercio. Los últimos indicadores oficiales y privados revelan que las familias reducen sus compras, priorizan los productos esenciales y enfrentan crecientes dificultades para sostener sus gastos cotidianos.
El escenario se produce en medio de la desaceleración de la actividad económica, la pérdida de poder adquisitivo acumulada y las restricciones del financiamiento, factores que afectan especialmente a los sectores vinculados con el mercado interno.
Según los datos difundidos este jueves 22 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las ventas de los supermercados registraron una caída real del 3,7% interanual en agosto, mientras que los autoservicios mayoristas retrocedieron un 3,6% frente al mismo mes de 2025.
Supermercados y mayoristas, entre los más afectados
La información oficial confirma que el consumo masivo continúa atravesando dificultades.
En agosto, las ventas de supermercados disminuyeron un 0,8% respecto de julio, en la medición desestacionalizada, mientras que los autoservicios mayoristas registraron una contracción mensual del 1,2%.
En los primeros ocho meses del año, los supermercados acumularon una baja real del 2,8% frente al mismo período de 2025. En los mayoristas, la reducción acumulada alcanzó el 2,9%.
El panorama es diferente en los centros comerciales, donde las ventas crecieron un 3,7% interanual durante agosto y un 3,3% respecto del mes anterior. Sin embargo, el acumulado de enero a agosto todavía muestra una contracción del 1,2%.
Estas diferencias reflejan una recuperación desigual entre los distintos sectores comerciales, con mayores dificultades en los canales vinculados con la compra cotidiana de alimentos y productos esenciales.
Las ventas minoristas tampoco logran recuperarse
Los comercios de cercanía y las pequeñas y medianas empresas también enfrentan un escenario complicado.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas registraron en septiembre una disminución mensual del 1,2%, que representó la cuarta caída consecutiva.
Aunque en la comparación interanual se observó una leve mejora del 0,3%, el acumulado de los primeros nueve meses de 2026 mostró una contracción del 2,1%.
Uno de los rubros más afectados fue alimentos y bebidas, cuyas ventas descendieron un 3,1% interanual.
El informe también identificó cambios en los hábitos de compra: los consumidores priorizan artículos indispensables, buscan segundas marcas, adquieren presentaciones más pequeñas y postergan gastos considerados secundarios.
El crédito y los ingresos limitan las compras
La debilidad del consumo también está relacionada con las dificultades de financiamiento de las familias.
Un informe de la Fundación ECOSUR, que analiza 21 indicadores de consumo, mostró que 11 registraban retrocesos interanuales en sus últimos datos disponibles.
Entre las mayores contracciones figuraban los préstamos destinados al consumo, con una caída del 9,6%, las ventas en centros comerciales, con una baja del 8,1%, y los electrodomésticos y artículos para el hogar, con una disminución del 7,7%.
El encarecimiento del financiamiento y el aumento de la morosidad restringen las posibilidades de realizar compras en cuotas, una modalidad que había contribuido a sostener la recuperación de determinados sectores durante 2025.
A estas dificultades se suma el peso de los servicios públicos y otros gastos fijos sobre los presupuestos familiares, que reduce el dinero disponible para adquirir bienes y servicios.
La actividad económica muestra señales de estancamiento
El debilitamiento de la demanda interna coincide con un escenario de escaso dinamismo económico.
De acuerdo con el INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en agosto una caída interanual del 1,7%, aunque en la comparación mensual desestacionalizada presentó una leve mejora del 0,1%.
Los resultados reflejan una economía que atraviesa dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
La menor demanda de bienes afecta directamente a los comercios, pero también puede trasladarse a la industria, al empleo y a las decisiones de inversión de las empresas.
Cuando las ventas disminuyen, los establecimientos reducen pedidos, postergan ampliaciones y revisan sus costos, lo que puede profundizar la desaceleración.
Una recuperación que no llega a todos los sectores
Pese al deterioro del consumo masivo, algunos segmentos presentan mejores resultados.
Los patentamientos de motos crecieron un 35,7% interanual en septiembre, mientras que el consumo de carne porcina registró una mejora del 14,3% en agosto, según los indicadores relevados por ECOSUR.
También se observaron avances en las ventas de leche fluida y determinados servicios.
Sin embargo, esas mejoras sectoriales todavía no alcanzan para compensar las dificultades que atraviesan supermercados, comercios minoristas y otros rubros relacionados con el consumo familiar.
El mercado interno, un desafío para la economía
La evolución del consumo será determinante para establecer si la economía argentina logra superar el actual período de estancamiento.
Una recuperación sostenida requiere mejoras en los ingresos reales, estabilidad del empleo, acceso al financiamiento y mayor capacidad de compra de los hogares.
Mientras esas condiciones no se consoliden, los comercios y las industrias que dependen del mercado interno continuarán enfrentando dificultades para aumentar sus ventas.
Los datos disponibles hasta octubre muestran que, pese a ciertos avances en actividades específicas, la recuperación económica todavía no se traduce en una mejora generalizada del consumo de las familias argentinas.



