Legislatura

La Ciudad declaró la emergencia climática por el fenómeno de El Niño

La Legislatura porteña aprobó una ley para prevenir inundaciones y responder a tormentas extraordinarias, sudestadas y posibles crecidas del Río de la Plata. La norma habilita medidas presupuestarias excepcionales, asistencia económica a damnificados y créditos preferenciales del Banco Ciudad.

La emergencia tendrá una duración inicial de seis meses

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el jueves 29 de octubre, con 53 votos favorables, la declaración de emergencia hídrica y climática ante los posibles efectos del fenómeno meteorológico de El Niño.

La iniciativa, enviada por el gobierno de Jorge Macri, busca fortalecer la capacidad de respuesta ante precipitaciones intensas y situaciones que puedan afectar viviendas, comercios, infraestructura urbana y servicios esenciales.

Aunque el proyecto original establecía una duración de doce meses, el texto aprobado fijó un período inicial de seis meses, con posibilidad de prórrogas por períodos iguales mientras persistan las condiciones que justificaron la emergencia.

La Ciudad identifica 177 puntos para realizar controles

El Gobierno porteño presentó un plan preventivo que comprende las 15 comunas y contempla 177 puntos de monitoreo e intervención territorial.

Las tareas previstas incluyen el mantenimiento de sumideros y conductos pluviales, el refuerzo de estaciones de bombeo, la revisión de reservorios y la incorporación de equipos electrógenos y sistemas de comunicación.

La elevada urbanización de Buenos Aires, sumada a la impermeabilización del suelo, dificulta la absorción natural del agua durante las tormentas intensas.

También representan factores de riesgo las sudestadas y las crecidas del Río de la Plata, que pueden obstaculizar el escurrimiento de los sistemas pluviales.

Subsidios y créditos para los damnificados

La nueva normativa contempla mecanismos de asistencia económica para quienes sufran daños como consecuencia de fenómenos climáticos extraordinarios.

Entre ellos se encuentran subsidios no reintegrables destinados a personas afectadas y líneas de crédito del Banco Ciudad con tasas preferenciales para financiar reparaciones de viviendas, comercios y vehículos.

El régimen también habilita al Poder Ejecutivo a realizar readecuaciones presupuestarias para atender situaciones de emergencia, adquirir equipamiento y ejecutar tareas de prevención y mitigación.

La implementación de estos beneficios dependerá de las condiciones y procedimientos que establezca la reglamentación.

Más inversión para prevenir inundaciones

La emergencia se vincula con el proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Ejecutivo porteño.

La planificación oficial propone elevar del 0,7% al 0,9% la participación de las obras hídricas dentro del gasto previsto para el próximo ejercicio.

Las inversiones se concentrarían en tres áreas: ampliación y mantenimiento de la red pluvial, fortalecimiento de los mecanismos de prevención y gestión del riesgo, y mejoras en los servicios de higiene urbana para evitar obstrucciones en los desagües.

Estas intervenciones buscan reducir los efectos de las precipitaciones extraordinarias y mejorar la capacidad de recuperación de los barrios afectados.

El Niño y los desafíos de una ciudad densamente urbanizada

El fenómeno de El Niño forma parte de un proceso de variabilidad climática que modifica la temperatura de las aguas del océano Pacífico ecuatorial y puede alterar los patrones de lluvia en distintas regiones.

En el sudeste de América del Sur, determinados episodios de El Niño se asocian con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores habituales.

Sin embargo, su presencia no implica necesariamente que ocurran inundaciones ni permite anticipar con precisión la intensidad de cada tormenta.

La vulnerabilidad urbana también depende del estado de los desagües, la ocupación del territorio, la infraestructura disponible y las políticas de prevención.

La prevención y el control de los recursos serán fundamentales

La declaración de emergencia facilita la adopción de medidas excepcionales, pero su eficacia dependerá de que los recursos se traduzcan en obras, mantenimiento, monitoreo y respuestas oportunas.

También resulta importante garantizar la transparencia de las contrataciones, la rendición de cuentas y el control legislativo de las reasignaciones presupuestarias autorizadas.

La nueva legislación coloca en primer plano la necesidad de adaptar Buenos Aires a eventos meteorológicos potencialmente más intensos, protegiendo especialmente a los vecinos de las zonas expuestas a anegamientos.

El desafío no será solamente responder a las emergencias, sino reducir de manera sostenida la vulnerabilidad de la Ciudad frente a los fenómenos climáticos extremos.

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