Liberaron al policía tomado de rehén durante un motín en una comisaría porteña

Un grupo de presos protagonizó este jueves 22 de octubre una revuelta en la Alcaidía 1-D de la Policía de la Ciudad, ubicada en Lavalle al 451, en pleno centro porteño. El episodio comenzó con un enfrentamiento entre detenidos y derivó en la toma de rehén de un efectivo policial que había ingresado a una celda para intentar controlar la situación.
El incidente movilizó a numerosos agentes de seguridad, bomberos, personal médico y negociadores especializados. Finalmente, después de varias horas de tensión, el policía fue liberado, según confirmó el Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires.
La noticia fue ratificada por uno de los propios detenidos, identificado como David, quien habló con TN y aseguró que habían entregado al agente sin causarle lesiones.
Los detenidos denunciaron hacinamiento y falta de higiene
Durante la revuelta, los internos difundieron videos grabados desde el interior de las celdas, en los que mostraron al uniformado retenido y reclamaron la presencia de un fiscal.
Uno de los detenidos explicó que la protesta estaba relacionada con las condiciones en las que permanecían alojados.
En diálogo con TN, David denunció que no tenían duchas, que estaban encerrados en espacios demasiado reducidos y que sufrían dificultades para respirar. También aseguró que los efectivos policiales les estaban arrojando gas pimienta.
Estas declaraciones incorporaron un nuevo elemento al conflicto, que inicialmente había sido vinculado con la resistencia de algunos presos a ser trasladados al complejo penitenciario de Marcos Paz.
Sin embargo, no se confirmó oficialmente que el rechazo a esos traslados haya sido el motivo principal del incidente.
Un operativo con fuerzas especiales y asistencia médica
La situación comenzó alrededor del mediodía, cuando aproximadamente diez internos se enfrentaron dentro de una celda. Un efectivo ingresó para separarlos, pero terminó retenido por los detenidos.
Ante la gravedad del episodio, las autoridades desplegaron personal de la División de Operaciones Especiales Metropolitanas (DOEM), negociadores, psicólogos, bomberos y equipos del SAME.
Los bomberos acudieron con herramientas especiales para intervenir en los calabozos, mientras personal médico ingresó para asistir a los afectados por los enfrentamientos.
En las grabaciones difundidas por los presos también se observaba a un detenido tendido en el suelo, aparentemente lesionado. Inicialmente, las fuentes policiales habían descartado heridos, aunque posteriormente trascendió que hubo personas que necesitaron evaluación médica.
Durante el operativo, las autoridades aseguraron que no existía peligro de fuga.
Testimonios sobre las condiciones de detención
La pareja de uno de los detenidos se presentó en las inmediaciones de la comisaría y relató que había recibido una llamada de su compañero durante las primeras horas del conflicto.
Según explicó, el hombre le había advertido sobre la posibilidad de que se produjera un motín y le había pedido que avisara a su madre.
La mujer también aseguró que durante una visita realizada el día anterior había observado un clima de tensión entre los internos. De acuerdo con su testimonio, su pareja compartía celda con otros cinco o seis detenidos y le había mencionado la existencia de peleas frecuentes.
Por su parte, el negociador Miguel Sileo explicó que la prioridad del operativo era reducir la tensión, escuchar los reclamos y evitar nuevos episodios de violencia.
Un nuevo episodio que pone bajo la lupa las alcaidías porteñas
El incidente volvió a exponer los problemas vinculados con el alojamiento de personas detenidas en dependencias policiales de la Ciudad de Buenos Aires.
En diciembre de 2024, 17 presos escaparon de una alcaidía de Liniers. En enero de 2025 se registró otra revuelta en Versalles, mientras que en marzo de 2023 siete detenidos tomaron de rehén a un policía en la Alcaidía 1 Bis.
La situación también coincide con el proceso de reorganización penitenciaria y los traslados vinculados al nuevo establecimiento de Marcos Paz.
Aunque la liberación del policía permitió superar el momento de mayor tensión, los reclamos de los detenidos reabrieron el debate sobre las condiciones de seguridad, higiene y capacidad de alojamiento de las comisarías porteñas.
El episodio deja planteados interrogantes sobre las condiciones de detención y las medidas necesarias para evitar nuevos enfrentamientos dentro de las dependencias policiales.



