Crece la presión interna en LLA por Adorni y se tensiona la relación con los aliados en el Congreso

En el oficialismo gana fuerza el reclamo para que Manuel Adorni no asista al Congreso en medio del escándalo político que lo rodea. La presión de la militancia libertaria y el malestar de sectores aliados complican la estrategia parlamentaria del Gobierno.
La situación política alrededor de Manuel Adorni volvió a escalar y ya genera ruido interno dentro de La Libertad Avanza. Según trascendió en distintos medios, en el oficialismo crece el planteo para que el jefe de Gabinete evite presentarse en el Congreso, ante el temor de que una exposición parlamentaria profundice el costo político del denominado “Adornigate”.
La presión no proviene solo de la oposición. Dentro del universo libertario, sectores de base y dirigentes propios comenzaron a manifestar su preocupación por el impacto que la crisis puede tener sobre la imagen del Gobierno y, en particular, sobre la estrategia legislativa de Javier Milei. En las últimas horas, el caso volvió a dominar la conversación pública y ya aparece como uno de los principales focos de desgaste político del oficialismo.
El problema se traslada directamente al Congreso. Aliados habituales del oficialismo observan con cautela el escenario y algunos bloques dialoguistas empezaron a tomar distancia frente al costo de respaldar al Gobierno en una eventual defensa política de Adorni. El temor en la Casa Rosada es que una interpelación o una sesión con fuerte exposición mediática derive en una nueva derrota parlamentaria o en un deterioro mayor de la relación con quienes vienen sosteniendo votaciones clave.
En términos políticos, la discusión excede la figura del funcionario. Lo que se debate dentro de LLA es si conviene preservar a Adorni del desgaste legislativo o sostener una estrategia de confrontación abierta con la oposición. La presión de la militancia, que exige señales de firmeza, también pone en aprietos a los socios parlamentarios, que no quieren quedar asociados a una crisis que amenaza con crecer en los próximos días.
El episodio suma un nuevo frente para el oficialismo en una semana atravesada por conflictos judiciales, tensión con la CGT y disputas legislativas. En la Casa Rosada saben que la resolución del caso tendrá impacto no solo sobre Adorni, sino sobre la capacidad del Gobierno para sostener mayorías y acuerdos en el Congreso durante el segundo trimestre del año.



