Las multas porteñas subieron más de 23% y algunas rozan los $4,7 millones

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aplicó una nueva actualización sobre las multas de tránsito que impacta directamente en el bolsillo de los automovilistas. Desde comienzos de septiembre, el valor de la Unidad Fija (UF), utilizada para calcular las infracciones porteñas, pasó de $949,99 a $1.173,08, lo que representa un incremento cercano al 23,5%.
Con la nueva escala, algunas de las faltas más graves pueden alcanzar cifras cercanas a los $4,7 millones. El sistema establece cada infracción mediante una determinada cantidad de Unidades Fijas, por lo que cualquier modificación de ese valor repercute automáticamente en todas las sanciones.
Entre las infracciones habituales, conducir sin licencia puede implicar una multa de $58.654, mientras que no respetar la velocidad mínima asciende a $82.115,60. No utilizar el cinturón de seguridad o hablar por teléfono celular mientras se conduce cuesta $117.308.
Enviar mensajes de texto al volante eleva la sanción a $234.616, mientras que estacionar sobre rampas o espacios reservados para personas con movilidad reducida alcanza los $351.924.
Hasta $4,7 millones por exceso de velocidad
Las infracciones más severas corresponden a determinadas violaciones de las normas de tránsito. Cruzar un semáforo en rojo puede representar una multa de entre $351.924 y $1.759.620, según las circunstancias.
El exceso extremo de velocidad encabeza la escala. Circular a más de 140 kilómetros por hora puede generar multas que parten de $469.232 y llegan hasta $4.692.320.
La actualización también tiene incidencia sobre el sistema de scoring. Los conductores comienzan con 20 puntos y determinadas infracciones provocan descuentos que pueden derivar en la inhabilitación temporal para conducir.
Un sistema atado al precio de la nafta
El valor de las multas porteñas no se establece mediante montos fijos. La Ciudad utiliza la Unidad Fija como referencia y su valor está relacionado con el precio de la nafta de mayor octanaje, lo que permite actualizar periódicamente las sanciones sin necesidad de modificar cada infracción individualmente.
La nueva escala vuelve a poner en discusión el peso creciente de las infracciones dentro de los gastos que deben afrontar quienes utilizan un vehículo en la Ciudad. Desde sectores críticos de la administración de Jorge Macri cuestionan además el carácter recaudatorio del esquema y sostienen que el incremento de las sanciones debería estar acompañado por una mayor inversión en prevención y seguridad vial. Esa es, precisamente, la lectura política planteada por Tiempo Argentino en su cobertura.
Los nuevos valores comenzaron a regir el 2 de septiembre y convierten nuevamente a las multas de tránsito en uno de los componentes de mayor impacto económico para los conductores porteños.



