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El riesgo país volvió a subir y borró el efecto Moody’s

El indicador elaborado por JP Morgan alcanzó los 445 puntos básicos, impulsado por una nueva caída de los bonos argentinos. La tensión internacional, el aumento del petróleo y los débiles datos de consumo y actividad volvieron a generar cautela entre los inversores.

El riesgo país argentino volvió a subir este viernes y alcanzó los 445 puntos básicos, el nivel más elevado en más de seis semanas. El indicador avanzó ocho unidades respecto del jueves y quedó nuevamente cerca de la barrera de los 450 puntos.

La suba fue consecuencia de una nueva baja en los bonos soberanos en dólares, que continuaron afectados por el deterioro del clima financiero internacional. En apenas dos jornadas, el riesgo país pasó de 410 a 445 puntos, borrando rápidamente la mejora registrada después de que Moody’s elevara la calificación de la deuda argentina de Caa1 a B3 y modificara su perspectiva de estable a positiva.

La tensión internacional golpeó a los activos argentinos

La corrección comenzó el jueves, cuando los bonos argentinos retrocedieron alrededor de 0,8% en promedio y el riesgo país saltó 26 puntos, hasta ubicarse en 437 unidades. Al mismo tiempo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron pérdidas de hasta casi 10%, especialmente entre los bancos.

Durante la rueda del viernes, el índice S&P Merval operó con una baja cercana al 0,7%, mientras que entre los ADR se registraron nuevos descensos encabezados por Banco Macro e IRSA.

El mal desempeño de los mercados estuvo vinculado con el aumento de la aversión global al riesgo, luego de que el petróleo Brent superara nuevamente los 100 dólares por barril y crecieran los temores por el impacto de las tensiones en Medio Oriente sobre la inflación y las tasas de interés internacionales.

Un petróleo más caro podría demorar las reducciones de tasas previstas por los principales bancos centrales y aumentar el rendimiento exigido por los inversores para mantener activos de países emergentes.

Preocupan el consumo y la actividad

A las dificultades externas se sumaron señales negativas de la economía argentina. El consumo masivo cayó 2,7% interanual durante junio y acumuló siete meses consecutivos de retroceso. En el primer semestre, la contracción alcanzó el 2,9%.

También se conoció una fuerte baja de la confianza de los consumidores, que descendió 4,8% en julio respecto de junio y 12,3% en comparación con el mismo mes del año anterior. El deterioro fue más marcado entre los hogares de menores ingresos.

Estos resultados se sumaron a los datos de actividad de mayo, que mostraron un crecimiento interanual de apenas 0,2% y una caída mensual del 0,5%, con la industria y el comercio entre los sectores más afectados.

El mercado mantiene la cautela

La rápida recuperación del riesgo país muestra que la mejora de la calificación crediticia no resultó suficiente para sostener el precio de los bonos frente a un escenario internacional más adverso y a las dudas sobre la recuperación de la economía local.

Aunque el indicador continúa muy por debajo de los niveles registrados a comienzos del año, la Argentina todavía necesita consolidar una reducción permanente para recuperar el acceso pleno a los mercados internacionales de crédito y refinanciar sus próximos vencimientos a tasas más bajas.

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