Sea Lion: el proyecto petrolero en Malvinas apunta a producir desde 2028

El proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en el Atlántico Sur a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, avanza hacia su etapa de producción y vuelve a ocupar un lugar central en la disputa por los recursos naturales del archipiélago.
La iniciativa es operada por Navitas Petroleum, que controla el 65%, mientras que la británica Rockhopper Exploration posee el 35% restante. Las compañías proyectan obtener el primer petróleo durante el primer trimestre de 2028.
Una evaluación técnica independiente difundida a fines de agosto estimó que Sea Lion cuenta con aproximadamente 314 millones de barriles de reservas probadas y probables (2P) para las primeras fases de desarrollo. A eso se suman unos 626 millones de barriles de recursos contingentes, aunque estos últimos todavía no pueden contabilizarse como reservas comerciales.
El volumen muestra una dimensión considerablemente mayor que la de un emprendimiento exploratorio inicial. Diferentes estimaciones sobre el conjunto del área llegaron incluso a ubicar su potencial petrolero en torno a los 1.700 millones de barriles, aunque esa cifra comprende recursos que no necesariamente serán recuperables o comercialmente explotables.
Una producción que podría crecer por etapas
La primera fase utilizará el buque de producción, almacenamiento y descarga Aoka Mizu, con capacidad cercana a 55.000 barriles diarios. El esquema contempla inicialmente 11 pozos submarinos y posteriormente otros 12 correspondientes a una segunda etapa.
Pero las empresas ya trabajan en una expansión considerable. Navitas avanzó en la adquisición del FPSO OSX-1, destinado al desarrollo del área central de Sea Lion. Ese segundo buque tendría una capacidad adicional de aproximadamente 125.000 barriles diarios, aunque esa cifra representa capacidad instalada y no significa que ese nivel de producción esté garantizado.
El objetivo es comenzar a desarrollar esa zona central hacia fines de 2030, lo que podría transformar a Sea Lion en uno de los principales emprendimientos petroleros offshore del Atlántico Sur.
Malvinas y una disputa que suma al petróleo
El avance del proyecto tiene además una dimensión geopolítica. Argentina considera ilegítimas las autorizaciones otorgadas unilateralmente por las autoridades británicas en las islas y sostiene que la explotación de recursos naturales en el área en disputa viola sus derechos soberanos.
El Gobierno argentino anunció nuevas medidas para endurecer las sanciones contra compañías, inversores y proveedores que participen de actividades hidrocarburíferas sin autorización nacional.
Sea Lion aparece así como un punto especialmente sensible: ya no se trata solamente de exploraciones o de una expectativa futura. El proyecto cuenta con financiamiento, infraestructura contratada, reservas certificadas y una fecha prevista para comenzar a extraer petróleo.
La posibilidad de que una explotación de esta magnitud opere durante décadas alrededor de Malvinas agrega un nuevo componente económico y estratégico a una controversia de soberanía que Argentina mantiene abierta con el Reino Unido.



