Trump dejó a la Argentina afuera de una nueva cuota de carne sin aranceles

Estados Unidos habilitó el ingreso extraordinario de otras 300.000 toneladas de carne vacuna magra para contener los precios internos. Argentina no participará del nuevo cupo porque ya recibió este año un tratamiento preferencial propio que elevó temporalmente sus exportaciones con arancel reducido hasta 100.000 toneladas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dispuso una nueva apertura extraordinaria para la importación de carne vacuna, pero la Argentina quedó fuera del beneficio.
La Casa Blanca autorizó el ingreso de 300.000 toneladas adicionales de recortes magros de carne vacuna bajo la tarifa correspondiente al cupo de importación estadounidense. La medida comenzará a regir el 1° de septiembre y estará vigente hasta fines de noviembre.
La decisión busca aumentar rápidamente la oferta de carne utilizada principalmente para elaborar carne picada y contener los elevados precios que enfrentan los consumidores estadounidenses.
Por qué Argentina quedó afuera
La exclusión argentina tiene una particularidad: no responde a una sanción ni a un deterioro de la relación comercial con Washington.
Argentina ya cuenta con una cuota específica para ingresar carne vacuna al mercado norteamericano y, además, recibió durante 2026 un beneficio extraordinario concedido por la propia administración Trump.
En febrero, Estados Unidos agregó 80.000 toneladas de recortes magros exclusivamente para carne argentina, que se sumaron al histórico cupo de 20.000 toneladas.
De esta manera, durante 2026 la Argentina dispone de un volumen total de hasta 100.000 toneladas dentro de ese esquema preferencial.
La nueva proclama firmada por Trump establece expresamente que las 300.000 toneladas adicionales no modificarán ese beneficio previamente otorgado a la Argentina.
Brasil aparece como uno de los grandes beneficiados
La situación es diferente para Brasil, que no dispone de una cuota específica equivalente a la argentina y podrá competir por parte de las nuevas toneladas habilitadas.
El nuevo contingente será distribuido bajo la categoría de “otros países o áreas” y funcionará bajo un sistema de acceso por orden de llegada.
La apertura se dividirá en tres tramos de 100.000 toneladas cada uno: el primero durante septiembre, el segundo durante octubre y el tercero entre fines de octubre y noviembre, hasta completar el volumen autorizado.
Esto genera una importante oportunidad comercial para proveedores que hasta ahora debían ingresar al mercado estadounidense fuera de los cupos preferenciales.
Estados Unidos necesita más carne
La decisión está relacionada con los problemas que atraviesa la producción ganadera estadounidense.
Según la Casa Blanca, el rodeo bovino del país se encuentra en su nivel más bajo en 75 años y la producción de carne vacuna podría caer alrededor de un 4% durante 2026 respecto del año anterior.
A ese escenario se sumaron sequías, incendios, mayores costos productivos y restricciones al ingreso de ganado desde México como consecuencia de problemas sanitarios.
Al mismo tiempo, el consumo continúa elevado y los precios de la carne se transformaron en una preocupación para la administración Trump.
Por ese motivo, Washington decidió recurrir nuevamente a las importaciones para incrementar la oferta disponible.
Una relación comercial con señales contradictorias
La decisión puede generar inicialmente una lectura negativa para la Argentina porque el país queda afuera de un nuevo mercado potencial de 300.000 toneladas.
Sin embargo, el escenario debe analizarse junto con la concesión realizada pocos meses atrás por Trump, cuando otorgó exclusivamente a la Argentina 80.000 toneladas adicionales para 2026.
La nueva resolución mantiene intacto ese beneficio.
Así, mientras Brasil tendrá ahora la posibilidad de disputar una parte del flamante cupo extraordinario, Argentina conservará durante este año su esquema específico de hasta 100.000 toneladas.
La evolución de las exportaciones durante los próximos meses permitirá determinar cuánto representa efectivamente esa ventaja para los frigoríficos argentinos y si Washington decide mantener o modificar el esquema después de 2026.



