Crece la AUH

En apenas un año, más de 176.000 niños y adolescentes dejaron de estar cubiertos por la Asignación Familiar por Hijo. La reducción afectó principalmente a asalariados registrados, monotributistas y jubilados, mientras aumentaron los beneficiarios de la AUH y del seguro por desempleo.
Las estadísticas del sistema de seguridad social volvieron a mostrar el deterioro del empleo formal en la Argentina. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, 176.099 niños y adolescentes dejaron de percibir la Asignación Familiar por Hijo, una disminución interanual del 2,1%.
El retroceso se concentró principalmente entre las familias vinculadas con empleos registrados. En sentido contrario, creció la cantidad de personas alcanzadas por la Asignación Universal por Hijo, destinada a hogares desocupados, trabajadores informales y sectores sin cobertura contributiva.
En el último año, el Sistema de Asignaciones Familiares administrado por la ANSES pasó de pagar 9.451.958 a 9.276.916 prestaciones, lo que representa una reducción de 175.042 beneficios.
La mayor caída se produjo entre los trabajadores registrados
La disminución más importante se registró entre los trabajadores en relación de dependencia. En ese segmento se perdieron 141.646 asignaciones familiares, una caída del 4,8% en comparación con mayo de 2025.
También se redujo la cobertura entre los monotributistas. En este grupo dejaron de pagarse 35.193 asignaciones, lo que equivale a una baja interanual del 5,9%.
Entre jubilados y pensionados, por su parte, se contabilizaron 37.504 prestaciones menos, con una disminución del 5,4%.
Los números muestran que el retroceso no se limitó a una sola categoría, sino que alcanzó a distintos sectores comprendidos dentro del sistema contributivo.
Crecieron la AUH y las prestaciones por desempleo
Mientras disminuyó la cantidad de asignaciones vinculadas con el empleo registrado, la Asignación Universal por Hijo sumó 30.120 beneficiarios, un incremento del 0,7% durante el último año.
También aumentó en 8.124 la cantidad de personas que cobran la prestación por desempleo.
El movimiento simultáneo de ambos indicadores expone una transformación en la composición del mercado laboral: menos familias acceden a las asignaciones mediante un empleo registrado y más hogares pasan a depender de prestaciones destinadas a trabajadores informales, desocupados o personas sin cobertura de la seguridad social.
Casi 1,1 millón de prestaciones menos desde 2023
La reducción resulta aún más significativa al comparar las cifras actuales con las registradas antes del cambio de gobierno.
En noviembre de 2023, el régimen de asignaciones familiares alcanzaba a 10.371.534 beneficiarios. En mayo de 2026, la cifra había descendido hasta 9.276.916.
En poco más de dos años, el sistema perdió cerca de 1,1 millón de prestaciones, pese al crecimiento de la AUH.
Parte de la disminución puede explicarse por modificaciones en los ingresos familiares, la edad de los hijos o el cumplimiento de los requisitos administrativos. Sin embargo, el fuerte retroceso entre los asalariados registrados y el incremento de las prestaciones por desempleo muestran el impacto de la pérdida de puestos formales y el avance de la precarización laboral.
Cuánto se paga por hijo
Durante julio, la Asignación Familiar por Hijo para trabajadores registrados presenta montos que oscilan entre $15.586 y $74.033, según los ingresos del grupo familiar.
La Asignación Universal por Hijo, en tanto, alcanza un valor bruto de $148.049 por cada hijo.
Para cobrar la asignación correspondiente a trabajadores registrados, el ingreso total del grupo familiar no puede superar los $6.069.688 mensuales. Además, ninguno de los integrantes de la pareja puede tener ingresos individuales superiores a $3.034.844.
Quienes superan esos límites dejan de percibir la asignación familiar, aunque pueden computar a sus hijos como cargas de familia para determinar el Impuesto a las Ganancias, siempre que cumplan con las condiciones establecidas.
La evolución de las asignaciones funciona así como otro indicador de la situación ocupacional: mientras se achica la cobertura asociada al trabajo registrado, aumenta la presencia de los programas destinados a contener a las familias que permanecen fuera del mercado laboral formal.



