Especialistas en inteligencia artificial, científicos, periodistas, académicos y referentes religiosos participan de una audiencia informativa convocada por el diputado Juan Marino para analizar los intereses del empresario tecnológico, sus vínculos con el Gobierno y el impacto de su presencia en el país.
La Cámara de Diputados de la Nación es escenario este viernes de una extensa audiencia informativa convocada bajo una pregunta central: “¿A qué viene Peter Thiel a la Argentina?”.
La actividad, solicitada por el diputado nacional Juan Marino, de Unión por la Patria, comenzó pasadas las 10 y fue organizada en cuatro bloques temáticos que abordan inteligencia artificial, datos personales, vigilancia, derechos, ética, humanismo y las investigaciones periodísticas realizadas sobre el empresario estadounidense.
Peter Thiel es cofundador de PayPal y de Palantir Technologies y una de las figuras más influyentes del sector tecnológico estadounidense. Su presencia en la Argentina y sus encuentros con integrantes del Gobierno de Javier Milei despertaron interrogantes en sectores de la oposición acerca de sus intereses económicos y tecnológicos en el país.
Marino sostuvo previamente que funcionarios como Javier Milei, Federico Sturzenegger, Luis Caputo, Gerardo Werthein y autoridades económicas mantuvieron contactos con Thiel sin que, según cuestionó, se conocieran públicamente detalles suficientes acerca del contenido de esas reuniones.
La audiencia intenta analizar además la posible instalación y expansión de grandes centros de datos destinados a inteligencia artificial, el uso de recursos naturales que requieren esas infraestructuras y sus implicancias sobre la soberanía tecnológica y la protección de la información personal.
El primer bloque fue dedicado a explicar qué es la inteligencia artificial y a analizar las corrientes políticas y filosóficas con las que distintos investigadores vinculan a Thiel. Entre los invitados se encuentran Diego Fernández Slezak, investigador del CONICET; la especialista en políticas digitales Natalia Zuazo; la abogada Micaela Mantegna y el periodista estadounidense Gil Durán.
Un segundo segmento aborda el futuro de las sociedades atravesadas por algoritmos, el manejo de datos personales, los sistemas de vigilancia y los derechos ciudadanos. Participan, entre otros, Esteban Magnani, Pablo Serdán, Mariano Caputo, Emilse Garzón y Gabriela Mitidieri.
El tercer bloque está destinado al humanismo, la ética y la mirada internacional sobre los cambios tecnológicos. Allí fueron convocados académicos, investigadores y referentes religiosos como Elías José Palti, Juan Manuel Rega, Ariel Goldstein y Julián Varsavsky.
La jornada concluye con un segmento dedicado específicamente al periodismo de investigación sobre Thiel y sus actividades en la Argentina, con exposiciones de Juan Luis González, Giselle Leclercq y Nicolás Lantos, entre otros periodistas.
Una de las cuestiones que atraviesa el encuentro es la influencia que las grandes compañías tecnológicas pueden ejercer sobre los Estados a partir del manejo de enormes cantidades de información. Palantir, empresa cofundada por Thiel, desarrolla plataformas de análisis masivo de datos utilizadas por organismos públicos, fuerzas de seguridad, estructuras militares y empresas privadas en distintos países.
La oposición también intenta establecer qué relación puede existir entre los intereses de Thiel y las reformas económicas, societarias y regulatorias impulsadas por el Gobierno argentino.
Desde el oficialismo, en cambio, la presencia del empresario fue presentada como una señal del interés internacional que generan las reformas implementadas en la Argentina. En abril, ante una consulta realizada en la Cámara de Diputados, el Gobierno sostuvo que Thiel estaba interesado en los cambios económicos del país y destacó positivamente su visita.
La audiencia no constituye una investigación judicial ni implica que existan acusaciones penales contra Thiel. Se trata de una convocatoria política e informativa destinada a discutir su influencia, sus inversiones y las consecuencias que podrían tener determinados proyectos tecnológicos sobre la economía, los recursos naturales, la privacidad y la soberanía de los datos.
Con una agenda prevista hasta las 15, la Cámara de Diputados abrió así un debate poco habitual en el Congreso argentino: hasta qué punto el desembarco de uno de los empresarios más poderosos de Silicon Valley puede influir sobre las decisiones económicas, tecnológicas y regulatorias del país.



