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El peso se aprecia, caen los bonos y crece la incertidumbre por las reservas

La economía argentina enfrenta un escenario de creciente tensión financiera. Mientras el peso continúa apreciándose en términos reales y el riesgo país vuelve a subir, el triunfo de Lula da Silva en Brasil y las elecciones legislativas de Estados Unidos introducen nuevas incertidumbres. Las compras de dólares del Banco Central contrastan con la dificultad para sostener las reservas internacionales.

El dólar sube menos que la inflación y el peso se encarece

Durante octubre, el dólar mayorista aumentó un 1,3%, al pasar de $1.517,52 a $1.537,34. El incremento nominal no necesariamente implica una depreciación real del peso: cuando los precios internos crecen por encima de la cotización del dólar, la moneda argentina se aprecia en términos reales.

Este fenómeno puede abaratar los productos importados y contribuir a moderar determinados precios, pero también encarece los costos argentinos medidos en dólares y puede afectar la competitividad de exportadores, industrias y prestadores turísticos.

La situación se complica cuando otros países devalúan sus monedas. Brasil, principal socio comercial de la Argentina, experimentó una fuerte depreciación del real luego del triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva.

La combinación de un peso apreciado y un real debilitado aumenta la presión competitiva sobre determinados sectores de la producción nacional.

El triunfo de Lula impactó sobre los mercados argentinos

La victoria de Lula frente a Flávio Bolsonaro en el balotaje brasileño de octubre provocó una reacción negativa en los mercados financieros de la región.

En Brasil, el índice de acciones Ibovespa sufrió importantes retrocesos y los activos brasileños negociados en Nueva York experimentaron fuertes caídas.

El impacto también alcanzó a la Argentina. Según los relevamientos financieros publicados por Ámbito e Infobae, los bonos soberanos argentinos perdieron valor y el riesgo país llegó a ubicarse alrededor de los 777 puntos básicos, con registros cercanos a los 800 puntos en algunas mediciones.

La consultora LCG calculó que el riesgo país acumuló durante octubre un incremento cercano al 22%, luego de iniciar el mes en torno de los 607 puntos.

Los analistas atribuyen parte de la reacción a una revisión de las expectativas políticas regionales, aunque los problemas financieros argentinos ya existían antes de la elección brasileña.

Las elecciones estadounidenses suman otro factor de incertidumbre

Los mercados también siguen las elecciones legislativas de Estados Unidos previstas para el martes 3 de noviembre.

La composición que surja del Congreso estadounidense puede modificar el margen de negociación del presidente Donald Trump y condicionar futuras decisiones sobre política económica y financiera.

Para la Argentina, esta elección tiene una relevancia adicional por el respaldo político y financiero que la administración estadounidense brindó al gobierno de Javier Milei durante 2025.

Las consultoras 1816 y LCG señalaron que un cambio en la correlación de fuerzas parlamentarias podría modificar las condiciones para una eventual nueva asistencia estadounidense.

Sin embargo, el resultado electoral no determina automáticamente la continuidad o interrupción de ese apoyo, que también depende de decisiones del Poder Ejecutivo, herramientas financieras disponibles y acuerdos institucionales.

El Banco Central compra dólares, pero las reservas siguen bajo presión

Los últimos datos oficiales muestran una diferencia importante entre las compras de divisas y la evolución de las reservas internacionales.

Durante septiembre, el Banco Central compró USD 474 millones en el mercado de cambios. Sin embargo, sus reservas brutas disminuyeron USD 2.167 millones y terminaron ese mes en USD 46.092 millones.

La caída estuvo relacionada principalmente con pagos al Fondo Monetario Internacional, obligaciones con otros organismos y cambios de valuación de los activos.

El 30 de octubre volvió a registrarse una fuerte reducción diaria de las reservas, que pasaron de USD 50.154 millones a USD 48.562 millones. Parte de esa variación respondió a movimientos de encajes bancarios y a la caída del valor del oro.

Estos datos muestran que comprar dólares no equivale necesariamente a incrementar las reservas disponibles. Los pagos de deuda, los movimientos de depósitos bancarios y las variaciones de valuación también modifican el balance del Banco Central.

Las compras oficiales alcanzaron casi USD 16.000 millones

El balance cambiario también muestra un aspecto favorable para la estrategia oficial. Según el Banco Central, las compras acumuladas durante 2026 alcanzaron USD 15.963 millones al cierre de octubre, superando la meta de USD 10.000 millones contemplada en el programa con el FMI.

Solo durante octubre, la autoridad monetaria adquirió aproximadamente USD 1.395 millones, el mayor volumen mensual de los últimos tres meses, según informó La Nación.

No obstante, los especialistas advierten que la acumulación de reservas netas y la disponibilidad de dólares para afrontar vencimientos son indicadores diferentes de las compras realizadas en el mercado.

Dos economías con distinta capacidad para enfrentar una crisis

La comparación con Brasil permite dimensionar la vulnerabilidad financiera argentina.

De acuerdo con la consultora IEB, Brasil dispone de aproximadamente USD 363.000 millones de reservas internacionales, equivalentes al 14% de su producto bruto interno y a casi cuatro veces su deuda pública denominada en moneda extranjera.

Esa posición le permite enfrentar episodios de volatilidad cambiaria con una capacidad de intervención considerablemente mayor.

Argentina, en cambio, mantiene una exposición significativa a los vencimientos de deuda y a la necesidad de conseguir financiamiento externo.

La diferencia ayuda a explicar por qué acontecimientos internacionales pueden tener efectos especialmente intensos sobre los activos argentinos, aunque la magnitud de cada movimiento depende también de las condiciones internas.

El desafío económico de cara a 2027

La apreciación real del peso, las dificultades para sostener las reservas y el aumento del riesgo país conforman tres elementos centrales para evaluar la estabilidad del programa económico.

El Gobierno destaca las compras de divisas, la disciplina fiscal y la reducción de las expectativas inflacionarias como fundamentos de su política.

Los analistas que expresan preocupación señalan, en cambio, la exposición a movimientos financieros externos, las necesidades de financiamiento y las consecuencias de un tipo de cambio real bajo sobre la producción.

La evolución económica también tendrá consecuencias políticas. Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, la capacidad de sostener la estabilidad cambiaria, mejorar la competitividad y garantizar el cumplimiento de las obligaciones financieras será determinante para la discusión pública sobre la continuidad del programa.

El escenario internacional agrega incertidumbre, pero el interrogante principal continúa siendo interno: si las compras de dólares, la política monetaria y la recuperación de la actividad permitirán fortalecer las reservas sin profundizar los desequilibrios productivos y financieros.

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