Más de 20 millones de argentinos endeudados

El economista Miguel Ponce advirtió sobre la magnitud del endeudamiento de los hogares argentinos y sostuvo que el crédito dejó de utilizarse principalmente para adquirir bienes durables para convertirse, cada vez más, en una herramienta destinada a cubrir gastos cotidianos como alimentos, servicios y medicamentos.
Según los últimos datos disponibles, en la Argentina hay 20,8 millones de personas con al menos un crédito formal. De ese universo, alrededor de 5,8 millones registran atrasos superiores a los 90 días, una señal del creciente deterioro de la capacidad de pago de las familias.
Ponce vinculó esta situación con la pérdida de poder adquisitivo y señaló que, una vez afrontados los principales gastos del mes, numerosos hogares se quedan sin ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
“Ahora, el 90% de los endeudamientos es por utilizar tarjetas o billeteras virtuales para comprar comida”, afirmó el especialista. También alertó sobre tasas extremadamente elevadas en determinados mecanismos de financiamiento y sobre el crecimiento de préstamos informales entre los sectores que quedaron fuera de otras alternativas crediticias.
Los números muestran que el fenómeno atraviesa prácticamente todo el sistema financiero. Los bancos tienen unos 14,3 millones de deudores, de los cuales aproximadamente 2,45 millones están en mora. Las fintech alcanzan a 10,1 millones de personas y alrededor de 2,41 millones presentan atrasos. Otros proveedores de crédito reúnen 5,2 millones de clientes, con unos 2,7 millones en situación irregular.
Una misma persona puede aparecer en más de una categoría, por lo que las cifras no deben sumarse de manera lineal. Sin embargo, el volumen general permite dimensionar hasta qué punto el endeudamiento se convirtió en un problema extendido entre los hogares argentinos.
En términos monetarios, el crédito total destinado a las familias asciende a unos $82,8 billones y aproximadamente $13,5 billones se encuentran en situación irregular, equivalentes al 16,3% del total.
Endeudarse para llegar a fin de mes
Uno de los aspectos más preocupantes es el cambio en el destino del financiamiento. Para una parte creciente de la población, las tarjetas, préstamos personales y billeteras virtuales funcionan como una extensión de ingresos que ya no alcanzan.
La morosidad viene acompañando ese proceso y muestra un aumento sostenido entre las familias que enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.
Ponce consideró que, por su dimensión, la cuestión ya no puede reducirse a una relación entre acreedores y deudores. “Es un tema estructural del cual el Gobierno no puede hacerse el distraído”, sostuvo.
El economista reclamó avanzar con respuestas legislativas para las familias sobreendeudadas y destacó el surgimiento de organizaciones de deudores y algunas iniciativas municipales destinadas a mediar con bancos, financieras y plataformas digitales.
Para Ponce, la situación todavía puede profundizarse si no existe una recuperación de los ingresos y de la capacidad de pago de los hogares. “Hay que monitorear esto porque esto recién empieza”, advirtió.



