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Chile abre una ruta comercial directa con Malvinas y suma tensión con Argentina

Una naviera chilena prepara una conexión marítima directa entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, una iniciativa que podría convertirse en un nuevo punto de fricción con la Argentina. El primer viaje está previsto para noviembre y permitiría reducir prácticamente a la mitad la distancia de la actual vía de abastecimiento desde Montevideo.

La Falkland Islands Development Corporation, organismo de promoción económica de las islas bajo administración británica, cerró un acuerdo con la naviera chilena Easter Island para comenzar a operar una ruta comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino.

El proyecto es impulsado desde la ciudad chilena por su alcalde, Claudio Radonich, quien sostiene que la conexión permitiría recuperar un intercambio comercial afectado desde hace años por las restricciones regionales vinculadas a la disputa de soberanía.

Actualmente, la principal conexión marítima de las islas con Sudamérica se realiza a través de Montevideo, a casi 2.000 kilómetros. Punta Arenas se encuentra aproximadamente a la mitad de esa distancia.

El movimiento tiene especial sensibilidad para la Argentina. Desde 2010 rige el decreto 256, que establece que los buques que pretendan transitar entre puertos argentinos y las Malvinas, o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas con destino o procedencia del archipiélago, deben solicitar autorización previa.

A ello se suma la declaración adoptada en 2011 por los países del Mercosur y Estados asociados, entre ellos Chile, para impedir el ingreso a sus puertos de embarcaciones que enarbolen la bandera utilizada por las autoridades británicas de las islas.

Los promotores chilenos sostienen que la nueva operatoria evitaría ese obstáculo porque los cargueros utilizarían otra bandera.

El primer viaje estaría programado para noviembre. Antes, el 28 y 29 de septiembre, una delegación empresarial de las islas viajará a Punta Arenas para reunirse con proveedores locales.

Entre los productos que podrían enviarse figuran alimentos, frutas y verduras, materiales para la construcción, gas licuado y repuestos. Desde Punta Arenas calculan que el mercado isleño podría representar compras anuales por unos 20 millones de dólares.

La iniciativa aparece, además, en un momento particularmente delicado. Argentina y Chile vienen de atravesar una controversia por declaraciones de mandos militares argentinos sobre el Estrecho de Magallanes.

Paradójicamente, mientras avanza esta conexión comercial, los gobiernos de Javier Milei y José Antonio Kast difundieron una declaración conjunta en la que Chile volvió a expresar su respaldo a los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

La nueva ruta podría poner a prueba esa posición. Para Buenos Aires, cualquier fortalecimiento de los vínculos económicos directos con las autoridades isleñas tiene consecuencias políticas, porque contribuye a consolidar la estructura económica de la ocupación británica.

El anuncio adquiere todavía mayor relevancia después de que Milei endureciera públicamente su discurso sobre Malvinas y anunciara nuevas sanciones contra las empresas que participen de la explotación petrolera en el Atlántico Sur sin autorización argentina.

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