La interna entre Villarruel y Bullrich llegó a la Justicia

La pelea entre la vicepresidenta y la jefa del bloque de La Libertad Avanza sumó una denuncia por amenazas, custodia para un funcionario y acusaciones cruzadas por la filtración de una conversación privada. Detrás del conflicto aparecen diferencias por el manejo del Senado y por proyectos centrales para el Gobierno.
La disputa entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich alcanzó un nuevo nivel de tensión en el Senado y terminó trasladándose a los tribunales. Cristian Larsen, secretario parlamentario del bloque de La Libertad Avanza y colaborador cercano de Bullrich, denunció por presuntas amenazas a Mario “Pato” Russo, uno de los principales asesores políticos de la vicepresidenta.
La presentación quedó a cargo del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, quien dispuso que Larsen cuente durante un mes con custodia mientras desarrolla sus funciones en el Palacio Legislativo. La medida convirtió una pelea que hasta ahora se expresaba mediante reproches políticos y diferencias administrativas en un conflicto con consecuencias judiciales.
La filtración que terminó de romper la relación
El nuevo episodio se produjo después de la difusión de una conversación privada entre Villarruel y Bullrich, originada por la sesión que debía tratar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
En ese intercambio, la vicepresidenta cuestionó particularmente el capítulo vinculado con la posibilidad de que personas y capitales extranjeros compren tierras en el país. Villarruel sostuvo que la iniciativa implicaba avanzar en la venta del territorio nacional, mientras Bullrich defendió el proyecto como parte del programa de transformación impulsado por el Gobierno.
La discusión aumentó de tono cuando la jefa del bloque libertario le reclamó a Villarruel que renunciara si no estaba dispuesta a acompañar las políticas oficiales. La vicepresidenta respondió que también había sido elegida por el voto popular y recordó que Bullrich no integró la fórmula presidencial de 2023.
El diálogo completo terminó circulando dentro de un grupo de senadores oficialistas y luego llegó a los medios. Desde el entorno de Villarruel responsabilizaron a Bullrich por la filtración y consideraron que ese episodio destruyó la confianza que todavía existía entre ambas.
Bullrich negó haber entregado directamente los mensajes a periodistas, aunque desde su sector reconocieron que la conversación había sido compartida sin ediciones en un chat del bloque de La Libertad Avanza.
“Yo no filtro conversaciones privadas. Menos las pongo en grupos de chats o llamo a periodistas para hacer notas. Esos son métodos usuales de la casta”, respondió Villarruel públicamente.
Bullrich replicó con otra advertencia: “Millones de argentinos nos votaron para transformar la Argentina. El que llegó con este proyecto y no está dispuesto a defenderlo debería dar un paso al costado”.
El proyecto de tierras profundizó las diferencias
La sesión terminó pasando a un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto, debido a que el oficialismo no consiguió los votos necesarios para aprobar el capítulo más controvertido del proyecto.
La resistencia surgió incluso entre senadores considerados dialoguistas, que rechazaron eliminar restricciones para la adquisición de tierras por parte de extranjeros. El traspié fue interpretado como una derrota política para Bullrich, quien había impulsado el tratamiento de la iniciativa.
Villarruel, en cambio, expresó reparos respecto de la propuesta y sostuvo que la defensa de la propiedad privada no podía confundirse con una apertura irrestricta a la extranjerización de tierras.
Una pelea que venía creciendo
Las diferencias entre Villarruel y Bullrich no comenzaron con la filtración. La relación ya se encontraba deteriorada por el manejo de la agenda legislativa y la organización interna de la Cámara alta.
Uno de los puntos de conflicto fue la demora en girar a las comisiones correspondientes el denominado Super RIGI, una iniciativa que el Gobierno considera prioritaria para atraer inversiones. El proyecto había sido aprobado por Diputados el 25 de junio, pero su tratamiento en el Senado quedó demorado hasta que Villarruel definió su envío a las comisiones de Presupuesto, Economía Nacional y Legislación General.
También hubo tensiones por la decisión de la vicepresidenta de dejar de autorizar reemplazos temporarios de senadores en las comisiones. Esa práctica era utilizada por los distintos bloques para garantizar el quórum, aunque el reglamento establece que los integrantes deben permanecer durante dos años.
Bullrich trasladó el reclamo de varios legisladores y logró inicialmente que Villarruel aceptara restablecer la composición original de las comisiones. Sin embargo, ese acuerdo fue el último gesto de convivencia antes de que la disputa volviera a estallar.
La interna libertaria se traslada al Senado
El conflicto refleja además el aislamiento político de Villarruel dentro del oficialismo. La vicepresidenta mantiene desde hace tiempo una relación distante con Javier Milei y con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Bullrich, convertida en una de las principales defensoras de la agenda presidencial en el Congreso, busca mantener alineado al bloque libertario y acelerar el tratamiento de los proyectos enviados por la Casa Rosada.
Villarruel, por su parte, reivindica la autonomía institucional del Senado y comenzó a expresar diferencias abiertas con algunas iniciativas oficiales, especialmente aquellas relacionadas con la extranjerización de tierras y el funcionamiento interno de las comisiones.
La denuncia por amenazas, la custodia dispuesta dentro del Congreso y la ruptura del diálogo directo muestran que la disputa dejó de ser una diferencia personal. La pelea amenaza ahora con complicar la actividad legislativa del Gobierno y profundizar la fractura interna de La Libertad Avanza.



