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Se desplomó la confianza del consumidor

El indicador cayó 12,3% en comparación con julio del año pasado y retrocedió 4,78% frente a junio. El deterioro fue más pronunciado entre los hogares de menores ingresos y en el Gran Buenos Aires.

La confianza de los consumidores argentinos volvió a mostrar un fuerte retroceso durante julio, en un contexto marcado por las dificultades económicas, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre sobre la evolución de los ingresos.

El Índice de Confianza del Consumidor, elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, registró una caída del 12,3% interanual y disminuyó 4,78% respecto de junio.

Con este resultado, el indicador acumula una baja del 14,16% desde el máximo alcanzado en enero de 2025, lo que refleja un deterioro sostenido en la percepción de los hogares sobre su situación económica y las perspectivas para los próximos meses.

El mayor retroceso se produjo en el conurbano

La caída de la confianza se extendió a todas las regiones relevadas, aunque tuvo una intensidad diferente en cada zona.

El descenso más pronunciado se produjo en el Gran Buenos Aires, donde el índice retrocedió 6,35%. En la Ciudad de Buenos Aires la baja fue del 6,24%, mientras que en el interior del país alcanzó el 1,68%.

Los hogares de menores ingresos, los más afectados

El relevamiento también mostró una marcada diferencia según el nivel socioeconómico de los encuestados.

Entre los hogares de menores ingresos, la confianza cayó 11,47%, mientras que en los sectores de ingresos altos la disminución fue de apenas 1,45%.

Además, el indicador se ubicó en 35,99 puntos para las familias de menores recursos, frente a los 43,45 puntos registrados entre los hogares con mayores ingresos.

La diferencia evidencia que el deterioro de las expectativas económicas impacta con mayor fuerza en los sectores más vulnerables, que destinan una proporción más elevada de sus recursos a cubrir alimentos, vivienda, servicios y otros gastos esenciales.

Empeoraron las expectativas económicas

La evaluación sobre la situación macroeconómica fue el componente que registró la caída mensual más importante, con un retroceso del 8,49%. Por su parte, la percepción sobre la situación económica personal disminuyó 3,89%.

También empeoraron las expectativas hacia adelante. El indicador correspondiente a las expectativas futuras cayó 7,19%, mientras que la evaluación de las condiciones presentes bajó 1,24%.

En tanto, la predisposición para la compra de bienes durables e inmuebles mostró una variación negativa del 0,48%, confirmando las dificultades que atraviesa el consumo.

El relevamiento fue realizado entre el 2 y el 16 de julio sobre una muestra de mil personas residentes en centros urbanos del país. Pese al fuerte retroceso mensual e interanual, el índice todavía se mantiene un 14,24% por encima del mínimo registrado en enero de 2024.

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