La crisis del calzado llega a la calle: empresarios preparan una marcha nacional

Fabricantes denuncian derrumbe de ventas, crecimiento de las importaciones y pérdida de puestos de trabajo. Preparan una protesta para el 24 de septiembre y proyectan una movilización nacional hacia Plaza de Mayo.
La crisis de la industria argentina comenzó a trasladarse también a las calles. Fabricantes y empresarios del sector del calzado se están organizando para protestar contra la política económica del Gobierno de Javier Milei, después de dos manifestaciones realizadas en la zona de General Paz y Lomas del Mirador.
El próximo paso será una nueva concentración prevista para el 24 de septiembre, mientras que los organizadores trabajan en una denominada “Marcha Nacional del Calzado”, cuya fecha tentativa es el 22 de octubre y que podría realizarse en Plaza de Mayo.
La convocatoria surgió inicialmente de un grupo reducido de fabricantes, pero comenzó a ampliarse rápidamente. Lito Albano, propietario de la fábrica y los locales Luna Chiara, aseguró que en apenas quince días se incorporaron cerca de 280 empresarios y productores a un grupo creado para coordinar acciones.
El reclamo se concentra fundamentalmente en tres problemas: la caída del consumo interno, el aumento de las importaciones y el fuerte incremento de los costos necesarios para sostener fábricas y comercios.
“Estamos cayendo en la agonía de casi una muerte segura”, resumió Albano al describir la situación de numerosas empresas del rubro. Los fabricantes sostienen que, aun conteniendo precios y reduciendo márgenes de rentabilidad, resulta cada vez más difícil afrontar salarios, alquileres, servicios e impuestos mientras aumenta la competencia de productos importados.
Más de 8.000 empleos perdidos
La situación también tiene un fuerte impacto laboral. La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA) asegura que el sector perdió más de 8.000 puestos de trabajo desde la asunción de Milei, fenómeno que atribuye al desplome del consumo y al crecimiento de las importaciones.
Entre los casos recientes aparecen el cierre de la planta de Dass en Eldorado, Misiones, y la crisis de Coopershoes en Las Flores, establecimiento que llegó a emplear alrededor de 150 trabajadores y que atravesó una fuerte reducción de personal.
El conflicto del calzado se inserta además en una discusión más amplia sobre la situación industrial. Datos recientes muestran fuertes caídas de la actividad manufacturera y de la construcción, mientras distintos sectores productivos vienen reclamando cambios en la política económica.
La tensión también llegó a la conducción de la Unión Industrial Argentina. A comienzos de septiembre, el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, cuestionó duramente al Gobierno y sostuvo que sus funcionarios desconocen el funcionamiento de las fábricas y del entramado productivo del interior.
Incluso antes del reclamo específico del calzado, cámaras y empresarios pymes habían realizado movilizaciones bajo la consigna “Las pymes también son argentinas”, denunciando cierres de empresas y pérdida de empleo.
La novedad ahora es que fabricantes que tradicionalmente mantuvieron sus reclamos dentro de cámaras empresarias empiezan a adoptar la movilización callejera como herramienta de presión, en un escenario en el que aseguran que la supervivencia de numerosas empresas está en juego.



