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Crisis textil: cerraron 115 fábricas y crecen las importaciones

La producción del sector cayó 26,5% y las prendas importadas aumentaron 65% en volumen. Cierres, despidos y concursos preventivos golpean a empresas históricas, con fuerte impacto también en territorio bonaerense.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. Durante los primeros cuatro meses de 2026 dejaron de operar 115 establecimientos y la producción acumuló una caída del 26,5% entre enero y mayo, en un escenario marcado por el retroceso del consumo y el fuerte crecimiento de las importaciones.

En junio, las fábricas textiles utilizaron apenas el 46,6% de su capacidad instalada, muy por debajo del promedio de la industria, que alcanzó el 59,1%. Al mismo tiempo, las importaciones de prendas terminadas crecieron un 65% en volumen durante este año.

El deterioro ya se refleja en el empleo. En abril, los sectores textil, confección, cuero y calzado contabilizaban 95.094 puestos formales, 1.241 menos que apenas un mes antes.

Cierres que golpean a la provincia de Buenos Aires

Uno de los casos más resonantes fue el de Will Der, fabricante de indumentaria deportiva que trabajaba para marcas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila y New Balance. Durante agosto cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores.

También aparecen señales de alarma en Mar del Plata, donde Textilana, empresa histórica detrás de la marca Mauro Sergio, solicitó su concurso preventivo con pasivos superiores a los $2.400 millones. La compañía continúa funcionando, aunque utiliza alrededor del 60% de su capacidad instalada.

En La Plata, Fisipa, dedicada a la fabricación de hilados sintéticos en la histórica planta de la ex Sniafa, llegó al concurso preventivo con un pasivo de $565,4 millones y una dotación reducida a apenas ocho trabajadores.

La crisis se extiende a otras provincias. Durante 2026 cerraron Hilado, en La Rioja; La Texto Fabril, en Córdoba; Panpack, en Tucumán; y Mazalosa, también en La Rioja. Otras compañías optaron por recurrir a concursos preventivos para evitar la quiebra.

De producir a importar

El escenario muestra además un cambio estructural en parte del sector. Algunas empresas que históricamente fabricaban en el país comenzaron a incorporar una mayor proporción de mercadería importada.

La combinación entre apertura importadora, caída del consumo, elevados costos financieros y menor actividad está modificando el mapa productivo.

Según CAME, las ventas minoristas pyme de textiles e indumentaria bajaron 5,6% interanual en julio y acumularon una retracción del 4,6% durante los primeros siete meses del año.

Con fábricas trabajando a menos de la mitad de su capacidad, establecimientos que cierran y empresas que reducen personal o buscan protección judicial frente a sus acreedores, el sector enfrenta una creciente discusión sobre el futuro de la producción nacional frente al avance de los productos importados.

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