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La pobreza volvió a subir y ya alcanzaría a 15,1 millones de argentinos

La reducción de la pobreza que había mostrado la Argentina durante buena parte de 2025 habría encontrado un freno. Distintas estimaciones privadas calculan que durante el primer semestre de 2026 se incorporaron alrededor de 1,7 millones de personas a la población que no logra cubrir la canasta básica, llevando el total a unos 15,1 millones de pobres.

El dato marcaría un cambio de tendencia después de la fuerte disminución registrada tras el pico alcanzado durante los primeros meses de 2024. La cifra definitiva, sin embargo, todavía no fue publicada: el INDEC dará a conocer el próximo 24 de septiembre la incidencia oficial de la pobreza y la indigencia correspondiente al primer semestre de este año.

La consultora ExQuanti estima que la cantidad de pobres pasó de unos 13,4 millones durante el segundo semestre de 2025 a 15,1 millones en los primeros seis meses de 2026. Si se toma como referencia el momento en que comenzó a revertirse la tendencia, hacia finales del año pasado, el incremento sería de aproximadamente 2,9 millones de personas.

En el Gobierno reconocen que el indicador habría aumentado y estiman una tasa ubicada entre el 30% y el 31%, aunque consideran que se trataría de un deterioro transitorio relacionado con el efecto de la inflación sobre los ingresos.

Las proyecciones académicas se mueven en una dirección similar. El economista Martín González Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella, había calculado para el período enero-junio una pobreza cercana al 31,6%. La actualización del nowcast para el semestre febrero-julio continúa ubicando el indicador por encima del 31%.

También especialistas del Observatorio de la Deuda Social de la UCA y del Cedlas vienen señalando que la baja de la pobreza comenzó a detenerse durante el último trimestre de 2025 y que durante los primeros meses de 2026 volvió a observarse un deterioro.

Uno de los factores que explicaría el cambio es la pérdida de dinamismo de los ingresos reales. A esto se suma la situación del empleo registrado privado y la evolución de las canastas básicas, que en los últimos meses volvieron a avanzar con fuerza.

En agosto, mientras la inflación general fue del 1,7%, tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total aumentaron 2,6%, según el INDEC. Esto significa que los bienes y servicios esenciales utilizados para establecer las líneas de indigencia y pobreza subieron por encima del promedio general de los precios.

El escenario representa una señal de alerta para el Gobierno, que había presentado la caída de la pobreza como uno de los principales resultados sociales de la desaceleración inflacionaria. Las estimaciones actuales muestran que esa mejora habría perdido impulso y que una parte de los hogares volvió a quedar por debajo de la línea de pobreza.

De todos modos, el alcance definitivo del deterioro recién podrá determinarse con los datos oficiales del INDEC. Hasta entonces, las distintas mediciones privadas coinciden en un punto: la pobreza dejó de bajar y durante el primer semestre de 2026 habría vuelto a crecer

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