Esteban Bullrich cruzó a Milei por el DNU migratorio

El exsenador cuestionó la decisión del Gobierno de impedir el ingreso o cancelar la residencia de extranjeros que expresen mensajes de odio contra los argentinos. Calificó la medida como “la estupidez más grande del 2026”.
El exsenador nacional Esteban Bullrich lanzó una dura crítica contra el presidente Javier Milei por el Decreto de Necesidad y Urgencia que modificó la Ley de Migraciones y habilitó nuevas causas para impedir el ingreso o disponer la expulsión de ciudadanos extranjeros.
Bullrich cuestionó la contradicción que, a su entender, existe entre el discurso libertario del Gobierno y la posibilidad de restringir el ingreso al país por determinadas expresiones.
“El Presidente libertario, el faro de la libertad de Occidente”, escribió el dirigente del PRO antes de calificar la decisión como “la estupidez más grande del 2026”.
Qué establece el decreto
La medida fue instrumentada mediante el DNU 681/2026, que incorporó nuevas causales a la Ley de Migraciones para impedir el ingreso y la permanencia de extranjeros que hayan difundido mensajes de odio, en forma oral o escrita, o incitado a la violencia contra el pueblo argentino.
La disposición también comprende las agresiones dirigidas contra ciudadanos argentinos por su nacionalidad y la realización, participación o instigación de actos de ultraje contra los símbolos patrios.
Estas conductas podrán ser utilizadas para rechazar el ingreso de una persona al territorio nacional o cancelar una residencia ya otorgada. En este último caso, la Dirección Nacional de Migraciones podrá intimar al extranjero a abandonar el país o disponer su expulsión, luego de evaluar los hechos y sus circunstancias personales.
El texto establece que no podrán quedar comprendidas las expresiones de disenso ideológico ni las críticas políticas, académicas o ciudadanas que constituyan un ejercicio legítimo de los derechos reconocidos por la Constitución.
Los argumentos del Gobierno
El Poder Ejecutivo justificó la modificación al señalar que durante los últimos meses aumentaron los mensajes de odio y los actos de hostilidad dirigidos contra el pueblo argentino, su cultura y su identidad nacional.
Según los fundamentos del decreto, estas manifestaciones representan un riesgo para los ciudadanos y pueden afectar la convivencia, la paz social y el respeto que deben mantener quienes pretenden ingresar o residir en el país.
El Gobierno sostuvo además que los símbolos patrios representan la soberanía, la historia y los valores fundamentales de la Nación, por lo que deben contar con una protección especial frente a actos que busquen menoscabarlos.
Tras la publicación de la norma, la Oficina del Presidente ratificó la decisión y aseguró que la defensa del país, sus ciudadanos y sus símbolos “no es negociable”.
Cuestionamientos por la libertad de expresión
La crítica de Bullrich se sumó a las objeciones planteadas por dirigentes opositores y especialistas, quienes advirtieron sobre la amplitud de expresiones como “mensajes de odio” y el margen de interpretación que podría tener la autoridad migratoria al momento de aplicar el decreto.
Los cuestionamientos también apuntaron a la utilización de un DNU para modificar una legislación de fondo sin un debate previo en el Congreso.
Desde el Gobierno, en cambio, remarcaron que la norma diferencia expresamente las manifestaciones de odio o incitación a la violencia de las opiniones políticas y las críticas legítimas.
El decreto entró en vigencia el 31 de julio y deberá ser analizado por la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que tendrá que pronunciarse sobre su validez o invalidez antes de que sea tratado por ambas cámaras.



