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CARBAP renueva su conducción y endurece los reclamos al poder político

La entidad rural bonaerense inició una nueva etapa con Pablo Ginestet al frente y una agenda que apunta a municipios, Provincia y Nación. Caminos rurales, obras en la cuenca del Salado, presión tributaria, fitosanitarios, infraestructura y eliminación de las retenciones aparecen entre las principales demandas del sector.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) renovó sus autoridades y anticipó una agenda de reclamos que abarcará a los tres niveles del Estado, con especial atención sobre los problemas de infraestructura, la situación impositiva y las condiciones económicas que enfrentan los productores.

Pablo Ginestet, productor de Henderson y licenciado en Economía y Administración Agraria, asumió la presidencia de la entidad para el período 2026-2028 en reemplazo de Ignacio Kovarsky, quien continuará dentro de la conducción como secretario.

Durante el acto de renovación estuvo presente el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez. Ginestet aseguró que la entidad mantendrá el diálogo con el gobierno de Axel Kicillof, aunque advirtió que existen numerosos problemas que requieren respuestas.

Caminos rurales y obras hídricas

Uno de los principales reclamos está dirigido a los municipios por el estado de los caminos rurales.

Desde CARBAP señalaron que durante el último año y medio aumentaron las quejas de los productores por el deterioro de la red vial y cuestionaron que, en numerosos distritos, las tasas que paga el sector no se traduzcan en servicios adecuados.

El problema no afecta únicamente al traslado de granos y hacienda. Los dirigentes rurales remarcan que el mal estado de los caminos también dificulta el ingreso de ambulancias, docentes y alumnos a establecimientos ubicados en zonas alejadas.

Ante esta situación, algunas asociaciones rurales recurrieron a la Justicia, mientras que en otros municipios comenzaron a analizarse alternativas como consorcios administrados por productores o mecanismos que permitan financiar reparaciones y descontar posteriormente esos gastos de la tasa vial.

Preocupación por la cuenca del Salado

La continuidad de las obras de la cuenca del río Salado constituye otra de las prioridades.

CARBAP expresó preocupación ante la posibilidad de un período con lluvias superiores a lo habitual y reclamó acelerar las tareas necesarias para mejorar el escurrimiento de las aguas y reducir el riesgo de nuevas inundaciones.

También pidió trabajos de dragado en canales y arroyos y reclamó una mayor participación del Gobierno nacional en el financiamiento de las obras.

Los productores advierten que cualquier demora adquiere especial importancia ante los pronósticos que anticipan condiciones asociadas a un eventual fenómeno de El Niño.

Rutas, ferrocarriles y puertos

La nueva conducción también cuestionó el estado de rutas provinciales y nacionales y reclamó mayores inversiones en infraestructura.

Entre las demandas aparecen la construcción de autopistas, la recuperación de alternativas ferroviarias para reducir los costos del transporte y una definición sobre el futuro de Terminal Quequén.

Para CARBAP, la próxima licitación del puerto deberá garantizar previsibilidad, inversiones y condiciones adecuadas para los productores que utilizan esa vía de salida para sus exportaciones.

Reclamos impositivos a la Provincia

En materia tributaria, la entidad volvió a cuestionar el Impuesto Inmobiliario Complementario Rural.

Ginestet sostuvo que el esquema perjudica especialmente a pequeños y medianos productores y planteó la necesidad de revisar su funcionamiento.

CARBAP también reclama cambios en la Ley 13.010, que regula la distribución de recursos provenientes del Inmobiliario Rural destinados al mantenimiento de caminos.

La entidad sostiene que una mayor proporción de los fondos recaudados debería regresar directamente a las zonas productivas donde se generan.

Una ley única para los fitosanitarios

Otro de los temas que CARBAP pretende instalar en la Legislatura bonaerense es la sanción de una nueva ley de fitosanitarios.

Actualmente, numerosos municipios tienen sus propias ordenanzas para regular la aplicación de productos, lo que genera diferencias de criterios y requisitos entre distritos.

Dirigentes rurales y legisladores provinciales reclaman una norma común que establezca parámetros generales, contemple zonas sensibles y brinde previsibilidad tanto a productores como a las comunidades.

Desde CARBAP cuestionaron además el bajo nivel de actividad legislativa y pidieron que durante el segundo semestre se destraben proyectos vinculados con la producción agropecuaria.

Las retenciones, en el centro del reclamo a Milei

En el plano nacional, el principal planteo continúa siendo la eliminación de los derechos de exportación.

La entidad valoró las reducciones anunciadas por el Gobierno de Javier Milei, pero considera que el cronograma es demasiado lento y reclama que la eliminación definitiva quede establecida por ley.

Ginestet sostuvo que el esquema anunciado todavía dejaría a la soja con una alícuota del 15% hacia finales de 2028 y pidió que se determine cómo continuará la reducción hasta llegar a cero.

CARBAP también reclama una nueva Ley de Semillas, rechaza una eventual adhesión al convenio UPOV 91 y pide definiciones del Senasa sobre el futuro de la estrategia de vacunación ganadera.

Parte de estas demandas ya fueron transmitidas al jefe de Gabinete, Diego Santilli, durante una reunión mantenida con dirigentes de la entidad.

Costos que presionan sobre la producción

La conducción rural reconoce mejoras en algunos sectores, como las inversiones en riego en el sudeste y sudoeste bonaerense y determinados indicadores de la ganadería.

Sin embargo, advierte que la situación agrícola continúa condicionada por los bajos precios y el aumento de costos como combustibles, fletes, fertilizantes y herbicidas.

Con la renovación de sus autoridades, CARBAP busca así profundizar su presencia gremial y colocar una agenda que distribuye responsabilidades entre intendentes, Provincia y Nación.

La nueva conducción asegura que mantendrá abiertos los canales de diálogo, pero anticipa mayor presión política para obtener respuestas sobre infraestructura, impuestos, reglas productivas y retenciones.

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