El desempleo, la nueva amenaza para Milei

La pérdida de puestos de trabajo registrados y el crecimiento de la informalidad se consolidan como uno de los principales puntos débiles del programa económico de Javier Milei. A menos de un año de las elecciones presidenciales de 2027, la preocupación por conseguir o conservar el trabajo empieza a ocupar el espacio que durante los primeros años de la gestión estuvo dominado por la inflación.
La nota de Bloomberg publicada por Infobae advierte que desde la llegada de Milei al Gobierno se perdieron alrededor de 241.000 empleos asalariados registrados del sector privado, cerca del 4% del total. A ellos se suman unos 73.000 puestos eliminados en el sector público.
Sin embargo, otros relevamientos muestran un deterioro todavía más amplio cuando se considera un universo diferente de trabajadores registrados. Un informe del Centro de Economía Política Argentina, elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, calculó que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 desaparecieron 411.613 puestos registrados en unidades productivas. Si se agregan las trabajadoras de casas particulares, la reducción alcanza los 441.746 empleos registrados.
Las cifras no son directamente comparables porque utilizan fuentes y universos distintos, pero coinciden en la tendencia: el mercado laboral formal perdió trabajadores durante la gestión libertaria.
El deterioro también alcanza a las empresas. Según el mismo relevamiento, la cantidad de empleadores pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 481.724 en mayo de 2026. Son 30.633 empresas menos, un promedio de más de 33 empleadores que desaparecieron por día.
El comercio fue el sector que perdió mayor cantidad de empleadores, con 8.408 firmas menos. Le siguieron transporte y almacenamiento, servicios inmobiliarios e industria manufacturera. En términos de puestos de trabajo, la industria encabezó la caída con 97.312 trabajadores registrados menos, seguida por la construcción, que perdió 80.399.
Los datos de las PyMEs industriales muestran la misma fragilidad. La Fundación Observatorio PyME informó que durante 2025 el 27% de las empresas atravesó procesos de achicamiento y apenas el 26% se encontraba en expansión. El índice de ocupación PyME industrial cayó 3,6%, la mayor disminución desde 2020.
La apertura comercial aparece además como otro factor de presión sobre la producción local. El 46% de las PyMEs industriales relevadas manifestó sentirse amenazada por las importaciones y un tercio aseguró haber perdido participación en el mercado interno frente a productos extranjeros. Los sectores más expuestos fueron textiles, indumentaria, autopartes, caucho, plástico y metalmecánica.
Más informalidad
Los números oficiales permiten introducir una precisión importante. El principal deterioro laboral no aparece todavía reflejado en un salto extraordinario de la tasa de desempleo, sino en la pérdida de empleo formal y el avance de modalidades laborales más precarias.
Según el INDEC, la desocupación se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, frente al 7,9% del mismo período de 2025. El organismo señaló que esa variación no fue estadísticamente significativa.
El dato más preocupante aparece en la informalidad: alcanzó al 44,2% de los trabajadores y aumentó 2,2 puntos porcentuales en apenas un año. Esto significa que una parte de quienes salen del empleo registrado continúa trabajando, pero lo hace sin las mismas protecciones laborales y previsionales.
También aumentaron las personas que trabajan menos horas de las que necesitan. La subocupación alcanzó el 11,1% y registró un incremento interanual significativo.
Una economía que no crea trabajo formal
El problema plantea una contradicción política para el Gobierno. Milei puede exhibir como logros la fuerte desaceleración de la inflación, el ordenamiento fiscal y la recuperación del salario real de una parte de los trabajadores registrados, pero esas mejoras conviven con una estructura productiva que todavía no consigue generar empleo formal en cantidad suficiente. La propia Secretaría de Trabajo informó que el salario real medio del empleo privado registrado se encontraba en abril por encima del nivel de noviembre de 2023.
El desafío es que los sectores que mostraron mayor dinamismo —como petróleo, gas, minería y algunas actividades exportadoras— utilizan proporcionalmente menos trabajadores que actividades como la industria, la construcción y el comercio, precisamente algunas de las más afectadas por la contracción del empleo.
Neuquén aparece como la excepción destacada por los analistas: impulsada por Vaca Muerta, fue la única provincia que consiguió aumentar la cantidad de empresas durante el período analizado por Bloomberg.
Para Milei, la discusión económica comienza así a desplazarse. Después de haber construido buena parte de su capital político sobre la reducción de la inflación, el Gobierno enfrenta ahora una pregunta más directamente vinculada con la vida cotidiana: si la estabilización económica será capaz de generar empresas, trabajo registrado y mejores ingresos.
De cara a 2027, esa respuesta podría convertirse en una de las variables decisivas para transformar los resultados macroeconómicos en respaldo electoral.



