Marcha de la CGT, CTA y UTEP

Las principales centrales sindicales y organizaciones sociales se movilizarán este jueves 20 de agosto, desde las 13, frente al Ministerio de Economía para denunciar el creciente endeudamiento de las familias y reclamar un cambio en la política económica del Gobierno de Javier Milei.
La convocatoria reúne a la CGT, la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores, la UTEP y otras organizaciones sociales y forma parte del plan de acción conjunto que vienen desarrollando contra el ajuste, la pérdida de empleos y el deterioro de los ingresos.
El reclamo se produce en un escenario en el que más de 20 millones de argentinos mantienen deudas con bancos, tarjetas, billeteras virtuales y otras entidades financieras. Más de una cuarta parte de los deudores presenta algún grado de mora y el problema se agravó fuertemente desde fines de 2023.
Las organizaciones sostienen que una parte creciente de las familias ya no utiliza el crédito para comprar bienes durables o realizar inversiones, sino para afrontar gastos esenciales como alimentos, alquileres, tarifas y medicamentos. Advierten además sobre las elevadas tasas cobradas por bancos, financieras y plataformas digitales.
La protesta fue presentada este miércoles durante una conferencia de prensa realizada en la sede de la CGT, donde dirigentes de las distintas centrales vincularon el crecimiento de las deudas con la pérdida del poder adquisitivo y la destrucción de puestos de trabajo.
El secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, sostuvo que la política económica “aplasta los salarios” y remarcó el cierre de empresas y la pérdida de empleo formal registrados desde el comienzo de la actual gestión.
“Ya no solamente hay un endeudamiento del país que impacta en la vida de futuras generaciones para pagar la deuda externa, sino también una caída del consumo y de los ingresos que obliga al endeudamiento”, señaló.
Desde la UTEP, Norma Morales puso el foco en la situación de los barrios populares y las trabajadoras comunitarias. “¿Quién cuida a las que nos endeudamos para comprar comida?”, planteó, y afirmó que la deuda familiar dejó de ser un problema exclusivamente individual para transformarse en una cuestión social.
Roberto Baradel, secretario adjunto de la CTA de los Trabajadores, advirtió que el fenómeno alcanza también a sectores medios y pequeños empresarios, mientras que las familias de menores ingresos quedan expuestas a mecanismos informales de financiamiento y préstamos usurarios.
Desde la conducción de la CGT coincidieron con el diagnóstico. Juan Carlos Schmid sostuvo que cuando la morosidad alcanza a millones de ciudadanos “deja de ser un problema personal” y adquiere dimensión política y social.
Cristian Jerónimo cuestionó directamente al Presidente y al ministro de Economía, Luis Caputo: “Cuando la deuda es para poder comer es un problema social, un problema de economía y un problema de gobierno”.
Octavio Argüello, también integrante de la conducción cegetista, señaló que las dificultades atraviesan tanto a trabajadores registrados cuyos salarios no alcanzan para completar el mes como a quienes sobreviven en la informalidad.
La movilización del jueves busca instalar así el endeudamiento familiar como un nuevo eje del conflicto entre las centrales obreras y el Gobierno. Los sindicatos sostienen que el crecimiento de la mora no puede considerarse únicamente una relación entre acreedores y deudores cuando millones de hogares recurren al crédito para financiar necesidades básicas.



