Gobernadores reordenan Diputados y ganan poder frente a Milei

La Cámara de Diputados atraviesa una nueva etapa de reconfiguración política en la que los gobernadores comienzan a tener cada vez más influencia sobre sus legisladores. El movimiento reduce el margen de acción de los grandes bloques nacionales y convierte a las bancadas provinciales en actores decisivos para las votaciones que deberá enfrentar el gobierno de Javier Milei durante el segundo semestre.
Uno de los principales cambios se producirá con la transformación de Innovación Federal. Los diputados de Misiones y Salta avanzan hacia una nueva bancada que estará integrada inicialmente por siete legisladores: Oscar Herrera Ahuad, Alberto Arrúa, Yamila Ruiz y Daniel Vancsik por Misiones; y Bernardo Biella, Pablo Outes y Yolanda Vega por Salta. Herrera Ahuad, exgobernador misionero, quedará al frente del espacio.
El movimiento responde directamente a los gobernadores Hugo Passalacqua, de Misiones, y Gustavo Sáenz, de Salta. Ambos habían mantenido una relación relativamente cooperativa con la Casa Rosada, pero comenzaron a marcar diferencias en algunos proyectos sensibles y buscan ahora disponer de mayor autonomía para negociar cada iniciativa del Ejecutivo.
La discusión por la Ley de Tierras fue una señal de ese cambio. El bloque misionero rechazó la iniciativa impulsada por el Gobierno para modificar el régimen sobre propiedad de tierras rurales, argumentando que la realidad productiva y territorial de Misiones exige una política diferente a la de las grandes provincias agrícolas del centro del país.
La fragmentación también alcanza a Provincias Unidas, el espacio que buscaba construir una alternativa federal entre La Libertad Avanza y el peronismo. Allí conviven representantes vinculados a los gobernadores Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Ignacio Torres y Carlos Sadir, junto con radicales, socialistas y dirigentes provenientes de otras fuerzas. Las diferencias entre los intereses de cada provincia comenzaron a reflejarse directamente en las votaciones.
Miguel Ángel Pichetto ya anticipó su alejamiento del interbloque Unidos, que compartía con sectores de Provincias Unidas. Las tensiones vienen acumulándose desde hace meses por la conducción parlamentaria y por el grado de autonomía que deben conservar los diputados frente a las decisiones de los gobernadores.
Las diferencias quedaron expuestas durante el tratamiento de cuestiones vinculadas con las tarifas diferenciales de gas. Los diputados de Provincias Unidas votaron de manera dividida según el impacto que las medidas tenían sobre sus respectivos distritos. Una dinámica semejante podría repetirse en debates como la reforma del Banco Central, Inocencia Fiscal II, el endeudamiento de las familias y una eventual eliminación de las PASO.
Para Milei, el nuevo escenario supone una dificultad adicional. La Libertad Avanza necesita construir mayorías proyecto por proyecto y ya no puede considerar automáticamente aliados a los bloques que durante los primeros años acompañaron buena parte de la agenda oficial. Las demandas fiscales, económicas y productivas de cada gobernador pasan a ocupar un lugar central en cualquier negociación.
El Congreso comienza así a funcionar con una lógica cada vez más territorial. Entre La Libertad Avanza y el peronismo aparece una franja de diputados cuyo voto dependerá menos de alianzas nacionales permanentes y más de los intereses de sus provincias. Con la carrera hacia 2027 comenzando a tomar forma, los gobernadores buscan transformar esa fragmentación en poder político y capacidad de negociación frente a la Casa Rosada.



