Bajo el manto de Bullrich

Bullrich suspendió el informe de gestión previsto en el Senado y el oficialismo busca subir la mayoría necesaria para tratar la moción de censura. La oposición denuncia una maniobra para evitar la interpelación del jefe de Gabinete.
El Gobierno volvió a cerrar filas para proteger a Manuel Adorni en el Congreso. Después de varios días de tensión interna y negociaciones con bloques aliados, Patricia Bullrich anunció la suspensión del informe de gestión que el jefe de Gabinete tenía previsto brindar el 2 de julio en el Senado.
La decisión dejó sin una de sus principales herramientas a la oposición, que buscaba utilizar esa presentación como antesala de una interpelación formal y de una eventual moción de censura contra el funcionario. El giro político también expuso las contradicciones dentro del oficialismo: mientras Bullrich sostuvo que no tenía sentido exponer a Adorni a una sesión de fuerte desgaste, el propio jefe de Gabinete salió luego a afirmar que estaba “a disposición” para concurrir al Senado.
El punto central de la pelea está en la interpretación del artículo 101 de la Constitución Nacional, que establece que el jefe de Gabinete debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, en forma alternada entre ambas cámaras, para informar sobre la marcha del gobierno. Ese mismo artículo habilita la interpelación para tratar una moción de censura.
La oposición pretendía avanzar con la mayoría absoluta, es decir, 37 votos en el Senado. Pero el oficialismo, con apoyo de aliados, busca imponer una lectura más restrictiva: exigir dos tercios para habilitar el tratamiento sin dictamen previo, lo que elevaría la vara a 48 votos y volvería prácticamente inviable la ofensiva contra Adorni.
La maniobra forma parte de un operativo más amplio de blindaje político. En Diputados, el oficialismo ya había logrado frenar el avance opositor con ayuda de sectores dialoguistas. En el Senado, Bullrich intentó inicialmente facilitar el trámite, pero luego recalculó y alineó su estrategia con la Casa Rosada.
El trasfondo es la crisis política abierta alrededor de Adorni, cuestionado por la oposición y por sectores aliados en medio de denuncias y pedidos de explicaciones sobre su situación patrimonial. Milei, sin embargo, decidió sostenerlo en el cargo, mientras Karina Milei intervino para ordenar la defensa parlamentaria.
La suspensión del informe deja una señal política clara: el Gobierno prefiere pagar el costo de evitar la exposición pública antes que permitir una sesión que pueda convertirse en un juicio político de hecho contra su jefe de Gabinete. Para la oposición, en cambio, el oficialismo busca vaciar de contenido los mecanismos de control parlamentario.



