El consumo baja sin parar

Un informe de Scentia mostró que las ventas de consumo masivo siguen lejos de recuperarse: en mayo cayeron 1,6% interanual y acumulan una baja de 3% en lo que va del año.
El consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad y quedó en tensión con el discurso económico del Gobierno nacional. Mientras Javier Milei y Luis Caputo insisten en que la economía empieza a normalizarse y que el consumo muestra signos de recuperación, los datos de las góndolas reflejan un escenario mucho más complejo para los hogares.
Según el último relevamiento de la consultora Scentia, en mayo el consumo masivo cayó 1,6% interanual en la suma de todos los canales relevados. En la medición desestacionalizada contra abril, el indicador apenas mostró una variación positiva de 0,1%, lo que marca una leve estabilización, pero sin una recuperación sólida.
Con ese resultado, en los primeros cinco meses de 2026 el consumo acumula una baja de 3% frente al mismo período del año anterior. El dato confirma que la desaceleración de la inflación todavía no alcanza para recomponer el poder de compra perdido ni para revertir el ajuste en los gastos cotidianos.
El número más contundente surge de la comparación histórica. Tomando enero de 2023 como base 100, el consumo masivo de mayo de 2026 se ubicó en 84,8 puntos. Es decir, el volumen total de ventas se encuentra casi 16 puntos por debajo de aquel punto de partida.
La caída golpea especialmente sobre productos básicos y canales tradicionales, como supermercados, autoservicios, mayoristas, kioscos y almacenes. En abril, por ejemplo, el consumo ya había registrado una baja interanual de 3,8% y una retracción mensual de 4,7%, con retrocesos generalizados en casi todos los canales.
El Gobierno intenta sostener una lectura optimista a partir de la baja de la inflación y de algunos indicadores agregados de actividad. Sin embargo, la dinámica del consumo masivo muestra otra cara de la economía: familias que compran menos, sustituyen marcas, postergan consumos y reducen gastos en bienes esenciales.
La discusión también expone una diferencia clave: no es lo mismo hablar del consumo privado total, que incluye servicios, turismo, bienes durables y otros rubros, que medir el consumo masivo cotidiano en alimentos, bebidas, higiene y limpieza. Esa diferencia permite explicar por qué el relato oficial puede mostrar ciertos números positivos mientras las ventas en supermercados y comercios de cercanía siguen debilitadas.
Aunque Scentia dejó abierta la posibilidad de una mejora gradual si la inflación continúa desacelerándose, el presente del consumo sigue marcado por la cautela. La estabilidad mensual de mayo no alcanza para borrar una caída acumulada que ya se siente en las góndolas y en el bolsillo.



