Kicillof busca ampliar su perfil sin romper con el PJ

Axel Kicillof avanza en la construcción de un proyecto político nacional mientras intenta mantener un difícil equilibrio: diferenciarse del kirchnerismo más duro, conservar su identidad peronista y, al mismo tiempo, ampliar su llegada hacia sectores que tradicionalmente miraron con desconfianza al espacio político del que surgió.
Aunque el gobernador bonaerense evita confirmar públicamente una candidatura presidencial para 2027, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que conduce, ya trabaja para extender su presencia fuera de la provincia de Buenos Aires y consolidar una estructura propia.
La estrategia tiene una particularidad. Kicillof busca mostrarse menos asociado a las formas tradicionales de construcción política del peronismo y más concentrado en la gestión y en una relación directa con determinados sectores sociales. En su entorno admiten que su estilo personal lo mantiene alejado de buena parte de la denominada “rosca” política: limita reuniones, conserva horarios poco habituales para la dirigencia y mantiene una dinámica diferente a la de otros referentes del PJ.
Esa característica alimenta entre algunos dirigentes la hipótesis de que podría convertirse en una figura capaz de ser tolerada, o incluso considerada, por sectores no peronistas que difícilmente acompañarían a otras figuras vinculadas directamente con el kirchnerismo.
El problema de despegarse de Cristina
La mayor dificultad aparece dentro del propio peronismo. Para sectores vinculados a Máximo Kirchner y La Cámpora, Kicillof avanzó demasiado en la construcción de autonomía respecto de Cristina Kirchner. Pero, paradójicamente, para otros gobernadores y dirigentes provinciales continúa siendo identificado con el kirchnerismo.
Ese doble cuestionamiento condiciona su instalación nacional. Kicillof necesita diferenciarse lo suficiente como para ampliar su base electoral, pero sin provocar una ruptura que fragmente al peronismo antes de la elección presidencial.
La tensión volvió a quedar expuesta en los últimos días. Referentes como Víctor Santa María y Gisela Marziotta impulsaron abiertamente una eventual candidatura presidencial de Cristina Kirchner para 2027, en abierta competencia con las expectativas que existen alrededor del gobernador bonaerense.
También dentro del propio gabinete provincial aparecen posiciones que muestran que la discusión está lejos de cerrarse. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, expresó públicamente su deseo de que Cristina Kirchner pudiera competir nuevamente por la Presidencia si desaparecieran los impedimentos judiciales que actualmente pesan sobre ella.
Massa vuelve a ocupar el centro de la negociación
Sergio Massa representa otro desafío para la estrategia de Kicillof. Mientras el gobernador intenta construir un liderazgo propio, el exministro de Economía conserva vínculos con gobernadores, legisladores, intendentes y distintos sectores partidarios.
En el massismo buscan posicionarlo como un articulador de la unidad peronista, una condición especialmente relevante en un escenario donde ninguna corriente parece tener por sí sola capacidad suficiente para ordenar al conjunto.
La reciente reunión reservada de Massa, Kicillof y Máximo Kirchner mostró precisamente esa necesidad. Los tres volvieron a compartir una mesa junto con gobernadores y autoridades de los bloques parlamentarios del peronismo y acordaron defender la continuidad de las PASO de cara a 2027.
El encuentro fue significativo porque Kicillof y Máximo Kirchner mantienen una fuerte disputa por la conducción política bonaerense. Sin embargo, las diferencias quedaron momentáneamente subordinadas a objetivos comunes.
La Provincia también condiciona su candidatura
Kicillof enfrenta además una dificultad más inmediata: gobernar la provincia de Buenos Aires hasta diciembre de 2027 en un contexto económico y financiero complejo.
En su entorno existe preocupación por la disponibilidad de recursos para sostener las obligaciones presupuestarias provinciales. El gobernador responsabiliza al gobierno de Javier Milei por la eliminación o reducción de transferencias nacionales y mantiene numerosos reclamos ante la Casa Rosada.
Este escenario obliga al mandatario bonaerense a administrar cuidadosamente los tiempos electorales. Una candidatura presidencial demasiado anticipada podría exponerlo mientras todavía debe enfrentar más de un año de gestión provincial.
Al mismo tiempo, dentro del propio Movimiento Derecho al Futuro ya comenzó la carrera para sucederlo. Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis, Julio Alak, Federico Otermín y Mariel Fernández aparecen entre los dirigentes que realizan movimientos y recorridas territoriales con vistas a la futura disputa por la Gobernación.
Una candidatura que todavía no se anuncia
La paradoja es que mientras alrededor suyo prácticamente todos discuten su candidatura presidencial, Kicillof continúa evitando asumirla formalmente.
La estrategia puede permitirle mantenerse fuera de una competencia prematura, preservar cierta autonomía y observar cómo evoluciona la situación económica y política. Pero también implica un riesgo: que otros sectores del peronismo ocupen los espacios de negociación nacional mientras él posterga su definición.
La discusión central ya no parece ser solamente si Kicillof quiere competir por la Presidencia. El interrogante es si conseguirá transformarse en una opción que conserve al electorado peronista y, simultáneamente, pueda sumar votos más allá de sus fronteras tradicionales.
En ese delicado equilibrio se juega buena parte de su futuro político y, posiblemente, también la forma que terminará adoptando la oposición peronista para enfrentar a Javier Milei en 2027.



