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El mapa de la deuda: casi 5 millones de argentinos ya están en mora

Una nueva herramienta interactiva permite conocer, provincia por provincia y municipio por municipio, cómo se distribuye el endeudamiento de las familias. Los datos muestran que el problema ya no es solamente cuánto deben los argentinos, sino cuántos dejaron de poder pagar. Los jóvenes y los sectores de menores ingresos aparecen entre los más afectados.

El endeudamiento dejó de ser para millones de argentinos una herramienta para adelantar consumo, comprar un electrodoméstico o financiar un proyecto. Cada vez más hogares recurren al crédito para cubrir gastos corrientes y, cuando los ingresos no alcanzan, una deuda comienza a financiar a la anterior.

En ese contexto apareció el Mapa de la Deuda, una plataforma interactiva desarrollada por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC), con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert (FES), que permite observar territorialmente uno de los fenómenos económicos y sociales que más se profundizaron durante los últimos dos años.

La herramienta trabaja sobre información de la Central de Deudores del Banco Central y sus últimos datos disponibles corresponden a junio de 2026. Permite consultar la tasa de mora, la cantidad de deudores, los montos adeudados y las obligaciones impagas, y aplicar filtros según provincia, municipio, edad, género y tipo de entidad financiera. Se considera en mora a quienes presentan atrasos superiores a los 90 días.

Casi uno de cada cuatro deudores ya está en mora

La radiografía nacional muestra alrededor de 19,4 millones de personas con deudas registradas y aproximadamente 4,9 millones en situación de mora. Es decir, cerca de una cuarta parte de quienes aparecen como deudores tiene obligaciones con atrasos superiores a los tres meses. La tasa de mora sobre el volumen total de deuda alcanza alrededor del 17,4%.

La distribución territorial muestra además fuertes diferencias. Entre las provincias con mayores tasas aparecen La Rioja, San Luis, Santa Cruz, Catamarca y San Juan, mientras que La Pampa, la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba se ubican entre las jurisdicciones con menores niveles relativos de mora.

La provincia de Buenos Aires presenta un panorama particularmente delicado: la tasa ronda el 20,17% y alrededor de 1,84 millones de bonaerenses aparecen alcanzados por situaciones de mora. Algunos municipios del conurbano registran niveles todavía más altos: Presidente Perón supera el 32%, al igual que Florencio Varela, mientras Malvinas Argentinas se ubica por encima del 31%.

Uno de los datos más preocupantes aparece cuando el mapa se analiza por edad. Los menores de 35 años registran niveles de incumplimiento muy superiores al promedio y, en determinados segmentos de crédito no bancario, las tasas pueden acercarse al 50%.

La situación está especialmente vinculada con el crecimiento de las fintech, billeteras virtuales, financieras y otros proveedores de crédito que ofrecen acceso inmediato al dinero, pero muchas veces con costos financieros considerablemente superiores a los del sistema bancario tradicional.

El fenómeno no parece explicarse solamente por una expansión irresponsable del crédito. Lisandro Mondino, economista e integrante del equipo que desarrolló el mapa, señaló que el deterioro está relacionado principalmente con la caída de los ingresos y la pérdida de capacidad de pago de personas que habían asumido compromisos anteriormente.

Los datos generales del sistema financiero acompañan ese diagnóstico. La mora bancaria de las familias llegó al 12,8% en mayo —el nivel más alto en dos décadas— y apenas retrocedió al 12,7% en junio. La disminución de una décima interrumpió 19 meses consecutivos de crecimiento, pero dejó el indicador en niveles históricamente elevados. Fuera de los bancos el escenario es todavía más complejo. En mayo, la morosidad vinculada con fintech y billeteras virtuales llegó al 29,6%, más del doble que la registrada en el sistema bancario.

Deuda para llegar a fin de mes

Detrás de los números aparece una transformación más profunda: buena parte del endeudamiento dejó de estar asociado al consumo extraordinario y pasó a funcionar como complemento del salario.

Un relevamiento difundido en julio mostró que el 61,9% de los consultados había tomado deuda durante los seis meses anteriores. Entre quienes se endeudaron, el principal motivo fue que los ingresos no alcanzaban para cubrir los gastos básicos. El 53,7% señaló esa causa, mientras otro 23,1% vinculó el endeudamiento con el aumento de tarifas y servicios. Apenas el 11,5% había pedido dinero para comprar bienes durables.

En la provincia de Buenos Aires, una encuesta de la Defensoría del Pueblo mostró una situación similar: el 56,6% de los hogares consultados había recurrido a préstamos durante el último año y, entre ellos, casi tres de cada cuatro todavía no habían logrado cancelar esas obligaciones. Alimentación, vivienda, servicios públicos y salud aparecen entre los principales destinos del dinero prestado.

La deuda comienza entonces a funcionar como una extensión artificial del ingreso: tarjeta para comprar alimentos, préstamo para pagar servicios, billetera virtual para llegar al final del mes y refinanciación para cancelar la cuota anterior.

El problema aparece cuando esa cadena deja de poder sostenerse.

El Mapa de la Deuda permite observar ese momento con precisión territorial. No muestra solamente cuánto dinero prestaron los bancos o las billeteras: muestra dónde están las personas que comenzaron a quedar afuera del circuito de pagos.

Y convierte una estadística financiera en una radiografía social: detrás de cada punto del mapa hay hogares cuyos ingresos dejaron de alcanzar para cumplir compromisos que alguna vez podían pagar.

| El mapa puede consultarse de forma interactiva en mapadeladeuda.ar

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