Quirno desafía al Mercosur: “Si no acompaña, avanzaremos bilateralmente”

El canciller Pablo Quirno advirtió que la Argentina está dispuesta a avanzar por fuera del Mercosur con acuerdos comerciales bilaterales si sus socios del bloque no acompañan la velocidad de apertura económica que pretende imponer el gobierno de Javier Milei.
La definición fue pronunciada durante la edición 2026 del Council of the Americas, realizada este jueves en Buenos Aires, donde el ministro de Relaciones Exteriores defendió la política de inserción internacional de la Casa Rosada y sostuvo que el país necesita acelerar la búsqueda de nuevos mercados.
“No tenemos tiempo que perder. Necesitamos más socios. Queremos hacerlo con el Mercosur. Ahora, si el bloque no acompaña la velocidad que necesitamos, avanzaremos bilateralmente. La urgencia marca nuestro ritmo”, afirmó Quirno.
La advertencia representa una nueva señal de presión sobre Brasil, Paraguay y Uruguay y profundiza la posición que Milei sostiene desde el comienzo de su gestión: flexibilizar las reglas del Mercosur para permitir que cada país pueda negociar con mayor autonomía acuerdos comerciales con terceros Estados.
De un mercado del 10% al 30% del PBI mundial
Quirno aseguró que el proceso de apertura desarrollado durante la gestión libertaria permitió ampliar significativamente el universo económico alcanzado por los acuerdos comerciales argentinos.
Según los cálculos expuestos por el canciller, cuando Milei llegó al Gobierno los acuerdos existentes permitían acceder aproximadamente al 10% del Producto Bruto Interno mundial. Ahora, sostuvo, ese porcentaje se aproxima al 30%.
Entre los avances mencionó los acuerdos y negociaciones con la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio —integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein—, Singapur y Estados Unidos.
También recordó que la Argentina solicitó incorporarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP, uno de los mayores bloques comerciales del mundo y conformado actualmente por doce economías que reúnen aproximadamente 580 millones de consumidores.
La Cancillería mantiene además negociaciones o conversaciones comerciales con India, Vietnam, Japón, Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur.
Estados Unidos, el modelo que busca Milei
Uno de los principales ejemplos utilizados por Quirno fue el acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos firmado entre Argentina y Estados Unidos el pasado 5 de febrero.
El entendimiento contempla la eliminación de aranceles estadounidenses para 1.675 productos argentinos y disposiciones destinadas a facilitar inversiones, comercio digital, procedimientos aduaneros y actividades vinculadas con sectores estratégicos.
El acuerdo todavía debe completar los procedimientos necesarios para su entrada en vigor y fue enviado al Congreso para su tratamiento.
La relación con Washington también incluye un memorándum sobre minerales críticos y la incorporación argentina a Pax Silica, una iniciativa vinculada con cadenas de suministro de tecnologías estratégicas.
Este acercamiento bilateral generó interrogantes dentro del propio Mercosur. Brasil realizó en marzo una consulta formal sobre el acuerdo firmado entre Argentina y Estados Unidos, que permanece registrada como pendiente dentro de los mecanismos institucionales del bloque.
El Mercosur frente a la apertura argentina
La discusión de fondo es hasta dónde puede llegar un integrante del Mercosur en negociaciones comerciales individuales.
El bloque nació bajo una política comercial común y mantiene un Arancel Externo Común, por lo que históricamente los grandes acuerdos con terceros países se negociaron conjuntamente.
Uruguay ya había reclamado durante los últimos años mayor libertad para negociar individualmente con otras economías. Ahora Argentina adopta una posición todavía más explícita.
La advertencia de Quirno no significa que el país pueda automáticamente firmar y aplicar cualquier tratado de libre comercio sin consecuencias dentro del Mercosur. Una decisión de ese tipo puede exigir modificaciones, negociaciones o reinterpretaciones de las reglas que actualmente ordenan el funcionamiento del bloque.
Pero el mensaje político del Gobierno es claro: la integración regional no debe convertirse, según su visión, en un límite para la apertura comercial argentina.
Europa ya abrió una nueva etapa
Al mismo tiempo, el Gobierno utiliza como ejemplo de apertura los acuerdos alcanzados por el propio Mercosur.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea entró en aplicación provisional el 1° de mayo de 2026 luego de un proceso de negociación que se extendió durante décadas.
También avanza en el Congreso argentino el acuerdo entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio, mientras en junio comenzaron oficialmente las negociaciones para alcanzar un acuerdo de asociación económica con Japón.
Esto muestra una doble estrategia: Milei pretende acelerar los acuerdos negociados conjuntamente por el Mercosur, pero al mismo tiempo reclama libertad para avanzar individualmente cuando considere que los tiempos del bloque son demasiado lentos.
Exportaciones récord en el primer semestre
Quirno vinculó esa política comercial con la evolución reciente de las exportaciones.
Según las cifras que presentó ante empresarios y dirigentes políticos reunidos en el Council of the Americas, durante el primer semestre de 2026 las exportaciones argentinas de bienes alcanzaron los US$50.000 millones, con un crecimiento interanual del 24,4%.
El superávit comercial acumulado, agregó, llegó a US$13.923 millones.
Para el Gobierno, la estrategia consiste ahora en multiplicar los destinos disponibles para la producción argentina y reducir progresivamente las barreras que dificultan el intercambio internacional.
La frase de Quirno sintetiza esa nueva doctrina exterior: Argentina seguirá intentando abrir mercados junto con Brasil, Uruguay y Paraguay, pero la Casa Rosada ya avisa que no está dispuesta a esperar indefinidamente los consensos internos del Mercosur.



