Magario reactiva el Senado

Después de meses de parálisis, la Cámara alta bonaerense volverá a sesionar. La convocatoria ordena parcialmente la agenda legislativa, pero no cierra las tensiones internas del peronismo por cargos, comisiones y lugares en el Consejo de la Magistratura.
El Senado bonaerense volverá al recinto este miércoles, en una sesión convocada por la vicegobernadora Verónica Magario que busca destrabar meses de parálisis legislativa y desactivar la presión opositora para forzar una sesión especial.
La Cámara alta fue citada para las 13 y tendrá por delante una agenda cargada de expedientes acumulados, iniciativas que todavía no habían podido tomar estado parlamentario y proyectos que necesitan ser girados a comisión para iniciar su recorrido formal. En los hechos, la falta de sesiones había dejado congelada buena parte de la actividad legislativa desde fines del año pasado.
La convocatoria llega después de semanas de cuestionamientos cruzados. La Libertad Avanza venía evaluando avanzar con un pedido de sesión especial junto a otros bloques opositores, mientras dentro de Fuerza Patria crecían los reproches por la demora en poner en marcha el Senado. El oficialismo tiene mayoría propia, pero las diferencias entre sectores del peronismo bonaerense complicaron la administración interna de la Cámara.
Uno de los puntos más sensibles es la disputa por los lugares de conducción. La discusión por las vicepresidencias, el funcionamiento de Labor Parlamentaria y el reparto de comisiones se convirtió en parte del trasfondo político de la parálisis. En ese mapa, la figura de Magario vuelve a quedar en el centro: su convocatoria permite ordenar el calendario, pero no necesariamente clausura la interna.
La tensión también atraviesa a Fuerza Patria por la representación en el Consejo de la Magistratura bonaerense, el organismo encargado de intervenir en la selección de jueces y funcionarios del Ministerio Público. El Senado debe definir sus representantes y el oficialismo reclama la mayor cantidad de lugares, aunque la distribución interna abrió una nueva pulseada entre sectores del peronismo.
El regreso al recinto tendrá, en principio, una agenda legislativa de bajo conflicto, con expedientes de consenso y posibles ingresos sobre tablas. Sin embargo, el dato político estará fuera del temario formal: la sesión funcionará como una prueba de gobernabilidad interna para el bloque oficialista y como una señal de si Magario logra recuperar el control institucional de la Cámara.
Entre los temas pendientes aparecen iniciativas vinculadas a IOMA, reformas electorales, proyectos que perdieron estado parlamentario y propuestas que ya se mueven en Diputados, como la regulación del uso de celulares en escuelas secundarias y normas sobre seguridad en espacios de juego.
Para la oposición, el regreso al recinto confirma que la presión surtió efecto. Para el peronismo, en cambio, la sesión aparece como una oportunidad para mostrar orden después de meses de desgaste interno. Pero el verdadero examen será si, después de esta convocatoria, el Senado logra sostener una dinámica regular o si vuelve a quedar atrapado en la rosca por cargos y equilibrios de poder.
La sesión del miércoles será, entonces, más que una reunión legislativa: será una foto del estado actual del peronismo bonaerense. Magario logró mover la agenda, pero la pelea por la Magistratura y el reparto interno de poder seguirá abierta.



