La Ciudad regula el vapeo

La Legislatura porteña aprobó una ley para restringir la venta, el uso y la promoción de vapeadores y productos emergentes de tabaco y nicotina. La norma apunta a frenar el avance del consumo entre adolescentes y equipara varias restricciones con las del cigarrillo tradicional.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley para regular la venta, el uso y la promoción de vapeadores, cigarrillos electrónicos y otros productos emergentes de tabaco y nicotina, en medio de la preocupación sanitaria por el crecimiento del consumo entre adolescentes.
La norma prohíbe el acceso de menores de 18 años a estos dispositivos y establece restricciones similares a las vigentes para el tabaco tradicional. Entre otros puntos, impide su uso en espacios cerrados de acceso público, como escuelas, hospitales, transporte, clubes y centros culturales.
El proyecto también limita la publicidad, la promoción, las ofertas gratuitas y el patrocinio de estos productos por fuera de los comercios habilitados. Además, esos locales deberán exhibir advertencias sanitarias visibles para consumidores y vecinos.
El nuevo régimen prevé sanciones para quienes incumplan las disposiciones, con multas de entre 500 y 5.000 unidades fijas, decomiso de mercadería y clausura o inhabilitación de comercios infractores. La ley busca atacar especialmente la venta informal y el acceso de adolescentes a productos que suelen presentarse como menos dañinos que el cigarrillo convencional.
La regulación llega en un contexto de cambio a nivel nacional. El Gobierno avanzó este año con un nuevo esquema para registrar, fiscalizar y controlar productos de tabaco y nicotina, incluidos cigarrillos electrónicos, vapeadores, tabaco calentado y bolsitas de nicotina. Ese marco busca reemplazar el esquema prohibitivo anterior por un sistema de trazabilidad, control de composición y fiscalización comercial.
El debate sanitario atraviesa el centro de la discusión. Aunque muchas veces se promocionan como alternativas menos riesgosas, los especialistas advierten que los vapeadores pueden contener nicotina y otras sustancias potencialmente nocivas. La preocupación es mayor en adolescentes, porque la nicotina puede generar dependencia y afectar procesos vinculados al aprendizaje, la memoria y la atención.
La ley porteña también incorpora medidas de prevención y seguimiento sanitario. Entre ellas, la actualización de los programas de cesación tabáquica en hospitales y centros de salud, la creación de un registro local de casos de EVALI —lesión pulmonar asociada al vapeo— y campañas de concientización sobre los riesgos del consumo.
Otro punto novedoso es el componente ambiental. La norma dispone una gestión diferenciada para residuos electrónicos y plásticos derivados de estos dispositivos, con protocolos de recolección en los Puntos Verdes de la Ciudad.
Con la aprobación de la ley, la Ciudad busca ordenar un mercado que creció durante años en un escenario de escaso control y fuerte circulación informal. El desafío será ahora fiscalizar la venta, impedir el acceso de menores y evitar que la regulación termine funcionando como una habilitación encubierta al consumo juvenil.



