El Gobierno impulsa una reforma integral del Banco Central

El proyecto busca otorgarle mayor independencia al organismo, prohibir el financiamiento monetario del sector público y establecer como objetivo prioritario la preservación del valor de la moneda. También modifica el régimen de distribución de utilidades y propone sanear el balance de la entidad.
El Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, con el propósito de modificar profundamente su funcionamiento institucional, financiero y operativo.
La iniciativa establece que la misión primaria y fundamental del organismo será preservar el valor de la moneda, dejando atrás el mandato múltiple vigente, que también contempla objetivos vinculados con la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
El Gobierno sostiene que la multiplicidad de funciones diluye la responsabilidad de la autoridad monetaria y condiciona su independencia frente a las decisiones de política económica del Poder Ejecutivo.
Mayor independencia para el Banco Central
Uno de los puntos centrales del proyecto es el fortalecimiento de la autonomía institucional del Banco Central.
La propuesta limita las causales por las cuales podrán ser removidos los integrantes de su directorio. La destitución deberá estar fundada en incumplimientos graves y manifiestos, incapacidad sobreviniente, incompatibilidades o violaciones concretas de la Carta Orgánica.
Además, la remoción deberá ser dispuesta por el Poder Ejecutivo, pero requerirá previamente la aprobación de las dos cámaras del Congreso con el voto de los dos tercios de los legisladores presentes.
También se elimina la posibilidad de que el ministro de Economía, o un representante de esa cartera, participe de manera permanente en las reuniones del directorio del Banco Central, aunque actualmente lo haga con voz y sin voto.
Prohibición de financiar al Estado
El núcleo de la reforma es la eliminación de los mecanismos directos e indirectos mediante los cuales el Banco Central puede financiar al Tesoro.
El proyecto propone derogar los adelantos transitorios al Gobierno nacional y establecer una prohibición absoluta para conceder préstamos a la Nación, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios.
Asimismo, se impedirá que el Banco Central compre títulos públicos nacionales en el mercado primario, cerrando otra vía de financiamiento monetario del déficit fiscal.
Según los argumentos oficiales, con la normativa actual el Tesoro podría solicitar adelantos transitorios por aproximadamente 36,6 billones de pesos, una cifra equivalente a más del 80 por ciento de la base monetaria considerada por el Gobierno al elaborar la iniciativa.
La reforma también elimina el régimen de reservas de libre disponibilidad, utilizado durante diferentes administraciones para aplicar reservas internacionales al pago de deuda pública.
Nuevas reglas para las utilidades
Otro de los cambios relevantes se relaciona con la forma de determinar y distribuir las utilidades del Banco Central.
La propuesta dispone que únicamente podrán distribuirse ganancias realizadas y líquidas. Quedarán excluidos los resultados contables generados por variaciones en el tipo de cambio o en el valor del oro.
Esas diferencias serán destinadas a cuentas de capital o reservas especiales y no podrán transferirse al Gobierno hasta que los resultados se hayan concretado efectivamente.
Antes de cualquier giro al Tesoro, el Banco Central deberá recomponer las pérdidas acumuladas y alcanzar un nivel de reservas equivalente, como mínimo, al 50 por ciento de su capital.
Las utilidades que finalmente sean transferidas al Estado solo podrán utilizarse para cancelar deuda pública.
Saneamiento del balance
El proyecto establece un régimen transitorio para cancelar las letras intransferibles y los adelantos otorgados al Estado nacional que permanecen registrados como activos del Banco Central.
Mientras esas obligaciones continúen vigentes, determinados resultados contables serán puestos a disposición del Gobierno exclusivamente para extinguir esas deudas.
La iniciativa señala que el stock de letras intransferibles alcanzaba un valor nominal de aproximadamente 69.400 millones de dólares en abril de 2025, aunque se trata de instrumentos de largo plazo, escasa liquidez y bajo rendimiento.
El objetivo declarado es mejorar la calidad de los activos del Banco Central y reducir progresivamente su exposición frente al sector público.
Protección de las reservas
La reforma incorpora expresamente a la Carta Orgánica el carácter inembargable de los bienes que integran las reservas internacionales.
También amplía las posibilidades operativas del organismo, permitiéndole realizar operaciones con títulos públicos, divisas y otros activos financieros mediante distintas modalidades, siempre utilizando precios de mercado o mecanismos técnicos de valuación equivalentes.
Además, habilita al Banco Central a utilizar determinados activos externos como garantía en operaciones propias de la banca central y a tomar préstamos de bancos internacionales.
Un debate que llegará al Congreso
La iniciativa deberá ser analizada por ambas cámaras y anticipa una discusión política y económica de relevancia.
El oficialismo presenta la reforma como una herramienta para impedir futuras emisiones destinadas a financiar el déficit fiscal, fortalecer la moneda y evitar la utilización de las reservas para cubrir obligaciones del Tesoro.
La oposición y los especialistas deberán evaluar, entre otros aspectos, el alcance del mandato único, la eliminación de funciones vinculadas con el empleo y el desarrollo, el nuevo procedimiento de remoción de autoridades y las consecuencias que tendrá la prohibición absoluta de asistencia financiera al Estado.
De aprobarse, la reforma transformará al Banco Central en una institución concentrada principalmente en la estabilidad monetaria, con mayores restricciones para financiar al sector público y nuevas reglas para administrar sus reservas, su patrimonio y sus resultados.
Proyecto: PEN | Reforma de la Carta Orgánica del BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA



