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García Cuerva puso el hambre en el centro del debate antes de San Cayetano

El arzobispo de Buenos Aires advirtió que la falta de alimentos no puede ser considerada un problema individual y reclamó una respuesta colectiva. Su mensaje llega en la previa de la celebración de San Cayetano y de una movilización sindical y social que volverá a reclamar por “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.

En vísperas del Día de San Cayetano, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a poner el foco sobre uno de los problemas sociales más sensibles de la Argentina: el hambre y las dificultades de numerosas familias para acceder a una alimentación adecuada.

Durante su homilía del último domingo, el prelado recurrió al relato evangélico de la multiplicación de los panes para plantear que la necesidad de los demás no puede quedar librada únicamente a soluciones individuales.

“El hambre es un tema demasiado grave como para que cada uno se arregle por sí solo”, sostuvo García Cuerva, en un mensaje que adquiere especial relevancia en medio de la discusión sobre la situación económica y social del país.

Aunque no mencionó expresamente al presidente Javier Milei ni cuestionó de manera directa una medida particular del Gobierno, el arzobispo volvió a instalar una preocupación que la Iglesia viene planteando con creciente insistencia: la estabilización de las variables macroeconómicas no puede desvincularse de las condiciones concretas de vida de los sectores más vulnerables.

La Iglesia vuelve a advertir sobre la situación social

García Cuerva planteó su reflexión a partir de cuatro acciones: ver, compadecerse, involucrarse y actuar frente al sufrimiento ajeno.

El mensaje tiene como escenario una Argentina en la que los indicadores de pobreza mostraron una fuerte reducción respecto del pico registrado durante el comienzo de la administración Milei, pero donde continúan las advertencias sobre privaciones estructurales, inseguridad alimentaria, precariedad laboral y dificultades para cubrir necesidades básicas.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) viene señalando precisamente esa diferencia. Si bien reconoce una mejora de los indicadores monetarios luego de la fuerte crisis de 2024, advierte que esa recuperación no necesariamente se traduce con la misma intensidad en bienestar efectivo para todos los hogares.

La última medición oficial disponible del INDEC ubicó la pobreza en el 28,2% de las personas durante el segundo semestre de 2025, mientras que la indigencia alcanzó al 6,3%. El próximo informe oficial correspondiente al primer semestre de 2026 será difundido en septiembre.

Desde la UCA, sin embargo, insisten en analizar también variables que exceden el ingreso monetario, como la calidad del empleo, la alimentación, la vivienda y la capacidad efectiva de consumo de las familias.

San Cayetano vuelve a medir el clima social

El mensaje del arzobispo llega además en la antesala de una de las jornadas religiosas y sociales con mayor contenido político del calendario argentino.

Este viernes 7 de agosto, miles de fieles volverán a acercarse al santuario de San Cayetano, en Liniers, para pedir y agradecer por el pan y el trabajo.

Paralelamente, organizaciones sociales y sindicales realizarán una nueva peregrinación hacia Plaza de Mayo.

La convocatoria reunirá a la CGT, las dos CTA, la UTEP y diferentes movimientos sociales, que marcharán bajo las consignas históricas de “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.

La movilización tendrá este año una carga política particular frente al Gobierno nacional. Las organizaciones convocantes cuestionan el deterioro del empleo, la situación de los trabajadores informales y el impacto del programa económico sobre los sectores populares.

El hambre como responsabilidad colectiva

García Cuerva evitó convertir su homilía en un pronunciamiento partidario. Sin embargo, utilizó una definición que atraviesa directamente la discusión sobre el papel del Estado y de la sociedad frente a la pobreza.

La idea central fue que el hambre no puede convertirse en un asunto privado de quien lo padece.

En ese sentido, el arzobispo recordó el mandato evangélico de dar de comer a quienes lo necesitan y sostuvo que la compasión no debe limitarse a un sentimiento, sino traducirse en acciones concretas.

El planteo se suma a otras intervenciones recientes de la Iglesia argentina sobre pobreza, trabajo, educación y cohesión social, en momentos en que el Gobierno destaca la desaceleración de la inflación y la reducción de los índices de pobreza, mientras distintos sectores eclesiásticos y sociales advierten que todavía persiste una importante deuda social.

Así, como ocurre cada agosto, San Cayetano volverá a funcionar como un termómetro del clima social argentino, en una jornada donde la fe, el reclamo por trabajo y la discusión política volverán a encontrarse en las calles de Buenos Aires.

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