Más de 1,2 millones de personas quedaron sin cobertura médica privada

La cantidad de personas que dependen exclusivamente del sistema público de salud aumentó con fuerza desde fines de 2023. Entre el cuarto trimestre de ese año y el primero de 2026, 1.246.285 personas dejaron de contar con obra social, prepaga o mutual, según un análisis de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) realizado por el Instituto Argentina Grande.
En el último trimestre de 2023 había 9.428.131 personas sin este tipo de cobertura. Para el primer trimestre de 2026, la cifra había ascendido a 10.674.416, lo que implica que la proporción de la población alcanzada pasó del 32% al 35,6%.
El fenómeno significa una mayor presión sobre hospitales y centros de atención públicos, que reciben pacientes que anteriormente se atendían mediante obras sociales o empresas de medicina prepaga.
Más de un millón de afiliados menos en las obras sociales
En paralelo, los registros de la Superintendencia de Servicios de Salud muestran una fuerte reducción en los padrones de las obras sociales nacionales.
Desde noviembre de 2023 se perdieron 1.028.412 beneficiarios dentro de ese subsistema.
La caída no fue uniforme. Algunas de las entidades más grandes registraron retrocesos significativos: OSECAC, vinculada con los empleados de Comercio, perdió un 20,2% de sus beneficiarios; OSPCN, correspondiente al personal civil de la Nación, cayó un 19,1%; y OSPRERA, de los trabajadores rurales, redujo su padrón un 15,9%.
Una excepción fue OSDEPYM, que registró un fuerte incremento de afiliados en un período en el que también aumentó el número de trabajadores incorporados al monotributo.
La pérdida de afiliados de las obras sociales está estrechamente vinculada con los cambios registrados en el mercado laboral. Cuando un trabajador pierde un empleo formal no solamente puede quedar sin cobertura él, sino también los integrantes de su grupo familiar que estaban incluidos como beneficiarios.
Una aclaración sobre los “2,2 millones”
Algunas publicaciones difundieron que 2,2 millones de personas perdieron su cobertura médica desde 2023, pero ese número requiere una precisión.
Los datos disponibles muestran, por un lado, que 1.246.285 personas adicionales pasaron a no tener obra social, prepaga ni mutual y, por otro, que las obras sociales nacionales perdieron 1.028.412 beneficiarios.
Ambas cifras describen fenómenos relacionados, pero no corresponde sumarlas como si se tratara necesariamente de personas diferentes, ya que existe superposición entre quienes dejaron una obra social y quienes posteriormente aparecen dentro del universo sin cobertura privada.
Por eso, el dato más preciso para dimensionar cuántas personas adicionales dependen exclusivamente del sistema público es el de 1,24 millones, surgido de la comparación de la EPH entre fines de 2023 y comienzos de 2026.
Casi la mitad de los jóvenes depende de la salud pública
El deterioro de la cobertura aparece con especial fuerza entre los jóvenes.
En el grupo de entre 15 y 29 años, el 49,9% no cuenta actualmente con obra social, prepaga ni mutual, por lo que depende del sistema público para su atención sanitaria.
Son 438.790 jóvenes más que en el cuarto trimestre de 2023. El incremento dentro de esta franja alcanzó el 15,3%, el mayor crecimiento relativo entre los distintos grupos etarios analizados.
La situación está vinculada con una inserción laboral caracterizada por mayores niveles de informalidad, empleos temporarios, monotributo y dificultades para acceder a puestos registrados que garanticen cobertura mediante aportes a una obra social.
Las prepagas también sintieron el deterioro de los ingresos
A la pérdida de empleo formal se sumó el fuerte incremento del costo de la medicina privada.
Desde la desregulación de las cuotas, los planes de las prepagas registraron aumentos muy superiores a los valores que tenían a fines de 2023. Para numerosas familias, sostener una cobertura pasó a representar una proporción cada vez mayor de sus ingresos.
Parte de los usuarios optó por migrar hacia planes más económicos, incorporar copagos o reducir prestaciones. Otros directamente abandonaron la cobertura privada y comenzaron a recurrir al sistema público.
La combinación entre precarización laboral, caída de afiliados en obras sociales y encarecimiento de las prepagas explica buena parte del cambio en el mapa sanitario.
Más demanda sobre hospitales y centros públicos
El traslado de pacientes hacia la salud pública representa un desafío adicional para las provincias y municipios, que sostienen buena parte de los hospitales y centros de atención primaria del país.
Solo durante el último trimestre analizado se estima que 231.141 personas adicionales pasaron a depender exclusivamente del sistema público.
Esto implica más consultas, estudios, medicamentos e internaciones para una estructura sanitaria que simultáneamente enfrenta restricciones presupuestarias y conflictos salariales en distintos establecimientos.
El Programa Sumar+, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, tiene precisamente como población objetivo a las personas que no cuentan con obra social ni prepaga. El crecimiento de ese universo refleja la magnitud de la demanda que debe absorber el sector estatal.
Un cambio profundo en el mapa sanitario
Argentina mantiene un sistema de salud fragmentado entre hospitales públicos, obras sociales sindicales y provinciales, PAMI y empresas de medicina prepaga.
El deterioro de una de esas patas tiene efectos directos sobre las restantes.
La pérdida de más de un millón de beneficiarios en las obras sociales y el aumento de 1,24 millones de personas sin ninguna cobertura privada muestran que una porción creciente de la población comenzó a depender exclusivamente del Estado para recibir atención.
El dato más preocupante aparece entre los jóvenes: prácticamente uno de cada dos argentinos de entre 15 y 29 años carece hoy de obra social, prepaga o mutual.
La discusión sanitaria ya no pasa solamente por cuánto aumentan las cuotas o cuántos afiliados pierde cada entidad. El interrogante central es si hospitales y centros de salud públicos cuentan con los recursos, profesionales e infraestructura necesarios para absorber una demanda que continúa creciendo.



