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Fuertes terremotos sacuden al mundo

Una sucesión de terremotos de gran magnitud registrada durante los últimos meses volvió a poner en alerta a distintos países. Indonesia, Colombia, Japón, México, Venezuela y Filipinas estuvieron entre los territorios afectados por movimientos que superaron ampliamente la magnitud 7 y, en algunos casos, provocaron cientos o miles de víctimas.

El episodio más reciente ocurrió frente a la isla de Flores, en Indonesia, donde un terremoto de magnitud 7,7 golpeó el este del archipiélago. El movimiento se produjo a unos 10 kilómetros de profundidad, generó una alerta de tsunami y provocó deslizamientos, derrumbes y graves daños en viviendas e infraestructura. El último balance disponible este sábado elevaba a por lo menos 47 el número de muertos y a unas 2.000 las personas evacuadas.

Colombia: un terremoto devastador

El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 golpeó el oeste de Colombia, con epicentro en el departamento de Chocó. El movimiento fue sentido en buena parte del país y afectó especialmente a ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó.

Las tareas de búsqueda continúan entre edificios derrumbados. Los últimos balances disponibles ubican la cantidad de fallecidos en alrededor de 285 a 287 personas, con cerca de 4.000 heridos y cientos de desaparecidos. Fue uno de los terremotos más destructivos registrados en Colombia durante este siglo.

Japón, México y Filipinas

Japón sufrió el 28 de julio un terremoto de magnitud preliminar 7,1 en Kumamoto, en la isla de Kyushu. El movimiento provocó derrumbes, incendios, interrupciones eléctricas y daños en rutas, mientras las autoridades emitieron inicialmente una alerta de tsunami. El USGS posteriormente revisó su estimación de magnitud a 6,8.

Once días antes, el 17 de julio, un terremoto de magnitud 7,3 golpeó la costa del Pacífico mexicano cerca de la frontera con Guatemala. Fue sentido desde el sur de México hasta Guatemala y El Salvador y produjo numerosas réplicas, aunque no dejó una destrucción comparable con otros terremotos recientes.

Uno de los movimientos más fuertes del período había ocurrido el 8 de junio en Filipinas. Un terremoto de magnitud 7,8 frente a Mindanao provocó derrumbes, deslizamientos y un pequeño tsunami. Al menos 35 personas murieron y más de 200 resultaron heridas.

Venezuela, la mayor tragedia

El caso más dramático ocurrió en Venezuela. El 24 de junio dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 se produjeron con menos de un minuto de diferencia, afectando particularmente a Caracas y al estado de La Guaira.

La cifra de víctimas aumentó durante las semanas posteriores a medida que avanzaron las tareas de recuperación. Para agosto, los balances oficiales superaban los 6.300 muertos. El Banco Mundial calculó en unos 19.600 millones de dólares los daños físicos directos provocados por ambos terremotos.

¿Existe realmente una “ola” de terremotos?

La cercanía temporal de tantos movimientos fuertes puede generar la impresión de que existe una única ola sísmica mundial. Sin embargo, los terremotos ocurrieron en sistemas de fallas y límites tectónicos diferentes y no hay evidencia de que formen parte de un mismo fenómeno conectado.

Buena parte de los eventos se concentraron alrededor del Cinturón de Fuego del Pacífico, una enorme zona de contacto entre placas donde históricamente se produce gran parte de la actividad sísmica y volcánica del planeta.

La magnitud tampoco determina por sí sola la gravedad de un terremoto. La profundidad, la distancia respecto de grandes centros urbanos, las características del suelo, la calidad de las construcciones y los sistemas de prevención pueden convertir un movimiento relativamente menor en una catástrofe o reducir considerablemente las consecuencias de uno mucho más potente.

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