El PJ del norte reordena su poder entre internas y batallas judiciales

Los procesos de normalización del Partido Justicialista en Salta y Jujuy avanzan con nuevas conducciones, pero las disputas internas y las presentaciones judiciales mantienen abierto el escenario. Gustavo Sáenz logró imponer a un dirigente de su confianza en el PJ salteño, mientras que en Jujuy el sector respaldado por Carolina Moisés quedó como única lista habilitada después de la exclusión de la nómina encabezada por Rubén Rivarola.
El peronismo del norte argentino atraviesa una profunda reorganización después de años de intervenciones, enfrentamientos entre sectores provinciales y la conducción nacional del PJ y resultados electorales adversos.
En Jujuy, la Junta Electoral partidaria resolvió excluir de las internas a la lista Celeste y Blanca, encabezada por el diputado provincial Rubén Rivarola, por considerar que presentaba irregularidades que no pudieron ser subsanadas.
Entre las observaciones señaladas aparecen más de 130 candidaturas repetidas, postulantes incluidos simultáneamente en diferentes cargos y departamentos, ausencia de firmas, diferencias entre la documentación presentada en formato físico y digital y candidatos que no acreditaron correctamente identidad, antigüedad partidaria o aceptación de sus postulaciones.
La decisión dejó a Generación Valiente, encabezada por el abogado Carlos De Aparici y respaldada por la senadora nacional Carolina Moisés, como la única nómina habilitada para participar de las elecciones internas previstas para el 30 de agosto.
De Aparici quedó así en una posición prácticamente definida para conducir el PJ jujeño, aunque la situación todavía puede modificarse en los tribunales.
Rivarola anunció que presentará un amparo ante la Justicia Federal contra la decisión de la Junta Electoral. Desde su sector consideran que existió un “excesivo rigor formal” y sostienen que la resolución afecta el derecho de participación política de candidatos y afiliados.
La Junta, por su parte, decidió remitir las actuaciones al Ministerio Público Fiscal para su evaluación.
Una interna que no pudo resolverse con una lista de unidad
La disputa jujeña es el resultado de meses de negociaciones entre los diferentes sectores del peronismo provincial.
Rivarola había logrado reunir a referentes vinculados con Guillermo Jenefes, Guillermo Snopek, Carlos Haquim, el exgobernador Eduardo Fellner y sectores relacionados con La Cámpora.
Moisés, en tanto, impulsó una renovación de la conducción y terminó promoviendo la candidatura de De Aparici después de retirar su propia postulación en un intento por alcanzar un acuerdo.
Las conversaciones para conformar una lista única fracasaron y la interna terminó trasladándose primero al terreno partidario y ahora nuevamente a los tribunales.
El PJ jujeño llega a esta instancia después de varios años de intervención y tras el retroceso sufrido en las elecciones legislativas nacionales de 2025.
La Justicia Federal ya había desplazado a los interventores designados por la conducción nacional del partido y colocado inicialmente al frente del proceso de normalización a Ricardo Villada, dirigente cercano al gobernador salteño Gustavo Sáenz.
Sáenz consolida su influencia en el PJ salteño
En Salta, el proceso tomó otro rumbo.
Julio Argentino San Millán fue proclamado presidente del Partido Justicialista provincial luego de quedar al frente de la única lista oficializada.
San Millán es un dirigente de larga trayectoria en el peronismo salteño, fue senador nacional y ministro provincial y actualmente se desempeña como secretario de Relaciones Institucionales del gobierno de Gustavo Sáenz.
La conformación de la nueva conducción representa una consolidación de la influencia del gobernador dentro de la estructura partidaria.
La lista reúne a funcionarios provinciales, legisladores, intendentes y dirigentes cercanos al oficialismo salteño.
Sin embargo, la proclamación todavía necesita una definición judicial para que las nuevas autoridades puedan asumir plenamente.
Urtubey desconoce la nueva conducción
El principal cuestionamiento provino del sector encabezado por el exgobernador Juan Manuel Urtubey.
Fuerza Patria Salta anunció que no reconoce políticamente a la nueva conducción y sostuvo que la ausencia de competencia electoral no fue producto de un acuerdo interno, sino de un proceso que, según ese espacio, no garantizó una participación amplia.
El urtubeycismo decidió no participar de la elección para evitar convalidar el procedimiento y mantiene una estrategia judicial.
La Cámara Nacional Electoral debe resolver una apelación presentada por el PJ nacional contra la intervención judicial. Un fallo favorable a ese planteo podría alterar lo actuado durante el proceso de normalización.
Primera fisura en el armado de Sáenz
La nueva conducción salteña también sufrió una baja antes de asumir.
La diputada provincial Laura Cartuccia, quien ocupaba el tercer lugar dentro de la nómina para integrar el Consejo Provincial, presentó su renuncia y cuestionó algunas decisiones internas.
La legisladora reclamó un Partido Justicialista abierto a todos los sectores y expresó diferencias con dirigentes que comenzaron a hablar públicamente en nombre de la nueva conducción antes de que se completara formalmente el proceso.
También rechazó que se anticipara un eventual respaldo partidario a una futura candidatura de Sáenz.
Una disputa que excede a Salta y Jujuy
Los conflictos partidarios forman parte de una pulseada más amplia dentro del peronismo.
La conducción nacional del PJ había designado normalizadores propios para Salta y Jujuy con la intención de revertir judicialmente las intervenciones dispuestas en ambas provincias.
En paralelo, dirigentes provinciales vienen reclamando mayor autonomía para las estructuras locales y cuestionando la intervención de la conducción nacional en la vida interna de los partidos.
Con la mirada puesta en 2027, Salta y Jujuy comienzan así a definir nuevas conducciones partidarias, pero el proceso está lejos de quedar cerrado. En ambos casos, la Justicia conserva capacidad para alterar lo resuelto y las divisiones internas anticipan que la reorganización del peronismo norteño continuará atravesada por una fuerte disputa política.



