La interna se profundiza en la Casa Rosada y Milei vuelve a quedar en el medio

La disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo volvió a ganar intensidad. El aumento presupuestario de la SIDE, el avance del karinismo sobre organismos que respondían al asesor presidencial, el armado electoral para 2027 y las derivaciones políticas de la causa por el fentanilo conforman un escenario de tensión que se superpone con los problemas legislativos del Gobierno. Diego Santilli aparece como una pieza cada vez más importante en el nuevo equilibrio interno.
La interna dentro del núcleo más cercano a Javier Milei está lejos de haber terminado. Después de varios intentos por exhibir una convivencia entre Karina Milei y Santiago Caputo, las diferencias volvieron a quedar expuestas alrededor de uno de los sectores más sensibles del Estado: el sistema de inteligencia.
El nuevo episodio se produce, además, en un momento complicado para la Casa Rosada. El Gobierno acaba de atravesar un fuerte tropiezo parlamentario con el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, que obtuvo media sanción en el Senado pero después de que el oficialismo tuviera que resignar capítulos centrales, entre ellos la modificación de la Ley de Tierras y los cambios vinculados con el manejo del fuego. Dentro del Ejecutivo ya comenzaron a revisar tanto la estrategia legislativa como el modo en que se elaboran y defienden políticamente los proyectos.
Un aumento millonario para la SIDE
Uno de los principales focos de tensión es la Secretaría de Inteligencia del Estado.
Mediante el DNU 594/2026, publicado en julio, el Gobierno modificó distintas partidas del Presupuesto y otorgó a la SIDE un refuerzo de $49.261 millones. El organismo tenía originalmente asignados unos $97.135 millones, por lo que la incorporación representa un aumento de aproximadamente 50,7%.
Dentro de esa ampliación aparecen además $7.466 millones adicionales destinados a gastos reservados, cuyos destinos no se hacen públicos por tratarse de actividades de inteligencia. El resto se distribuye principalmente entre salarios, contribuciones y otros gastos corrientes.
La relevancia política del incremento excede el monto. La SIDE está conducida por Cristian Auguadra, un funcionario identificado con el esquema de poder de Santiago Caputo, y se transformó desde hace tiempo en uno de los principales terrenos de disputa dentro del oficialismo.
Karina mueve sus piezas sobre Inteligencia
Mientras Caputo conserva influencia sobre la estructura de la SIDE, Karina Milei consiguió posicionar a uno de sus principales dirigentes, Sebastián Pareja, al frente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso.
La comisión resolvió convocar a Auguadra para que brinde explicaciones sobre el funcionamiento del organismo y el Plan de Inteligencia Nacional. La citación está prevista para fines de agosto y, según las últimas informaciones, la fecha planteada es el 25 de agosto.
La situación configura una fotografía particular de la interna: un dirigente directamente alineado con Karina Milei preside el organismo parlamentario encargado de controlar a una SIDE cuya conducción mantiene vínculos estrechos con Caputo.
Santilli ganó terreno en áreas que manejaba Caputo
La disputa tampoco se limita a Inteligencia.
La reorganización administrativa instrumentada durante julio modificó el control político de varias estructuras que habían permanecido bajo la influencia del asesor presidencial.
El Enacom pasó directamente a la órbita del jefe de Gabinete, Diego Santilli, mientras ARSAT y el Correo Argentino quedaron bajo estructuras dependientes de funcionarios cercanos al nuevo jefe de Gabinete. La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, conducida por Darío Genua —identificado con Caputo—, también cambió su dependencia jerárquica.
Santilli quedó así convertido en un actor central para administrar la convivencia entre las distintas terminales libertarias. Llegó a la Jefatura de Gabinete impulsado por el sector de Karina Milei, pero mantiene a la vez una relación fluida con Caputo, por lo que su función excede la coordinación administrativa: también debe evitar que la disputa interna paralice el funcionamiento del Gobierno.
Dos estrategias para llegar a 2027
El otro gran campo de discusión es electoral.
La distribución de funciones que se fue consolidando durante las últimas semanas establece que Karina Milei concentrará el armado político nacional y provincial de La Libertad Avanza, acompañada por Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.
Santiago Caputo, en cambio, continuará asesorando directamente a Javier Milei en materia electoral y comunicacional, pero con menor participación en la selección de candidatos y en las estructuras provinciales.
La división busca evitar una repetición de las disputas que ya atravesaron al oficialismo durante anteriores cierres electorales. Sin embargo, la diferencia entre controlar el partido y manejar la estrategia presidencial continúa siendo una fuente potencial de conflicto.
El nuevo esquema se completa con Santilli negociando con gobernadores y aliados, una tarea considerada indispensable para sostener las reformas pendientes y construir acuerdos hacia 2027.
El caso del fentanilo agrega presión sobre Salud
En paralelo, otra situación comenzó a complicar a un área asociada políticamente con Caputo: el Ministerio de Salud que encabeza Mario Lugones.
La causa judicial por el fentanilo contaminado tuvo en los últimos días un avance importante con la detención de Nélida Agustina Bisio, ex titular de la ANMAT, y Gabriela Mantecón Fumadó, exdirectora del Instituto Nacional de Medicamentos.
Durante su declaración, Mantecón Fumadó sostuvo que las decisiones vinculadas con los laboratorios eran informadas a Lugones. También aparecieron chats en los que las entonces funcionarias hacían referencia a consultas de un “Mario”, que los investigadores vinculan con el ministro. Una de las declaraciones, además, sostiene que Lugones había promovido el cierre del laboratorio. Su aparición en esos elementos de la investigación no implica por sí misma una atribución de responsabilidad penal.
El episodio agrega presión política sobre una cartera que durante mucho tiempo fue considerada una de las áreas de mayor influencia del sector vinculado a Santiago Caputo.
Un equilibrio cada vez más difícil para Milei
Karina Milei logró ampliar progresivamente su influencia sobre el partido, el armado electoral y distintos resortes de la administración. Caputo, sin embargo, continúa teniendo llegada directa al Presidente y conserva peso en áreas estratégicas, particularmente en Inteligencia y en sectores técnicos de la estructura estatal.
En ese escenario, Javier Milei sigue evitando una ruptura definitiva entre las dos personas que constituyeron desde el comienzo de su gobierno el núcleo más cercano de toma de decisiones.
El problema es que las diferencias dejaron de ser solamente personales. Ahora atraviesan organismos del Estado, fondos presupuestarios, candidaturas, relaciones con gobernadores, política exterior y la estrategia para la reelección presidencial.
El traspié por la Ley de Tierras terminó de encender las alarmas: la Casa Rosada necesita ordenar su funcionamiento político justo cuando la disputa por quién controla cada parte del Gobierno vuelve a quedar a la vista.



