Las empresas ya enviaron US$3.300 millones al exterior

Después de casi seis años de fuertes restricciones cambiarias, las empresas volvieron a girar utilidades y dividendos a sus casas matrices en el exterior y el flujo de divisas se aceleró durante 2026. Entre enero y julio, las transferencias acumularon aproximadamente US$3.300 millones, según datos del Banco Central.
El movimiento refleja uno de los principales cambios introducidos en el régimen cambiario durante la gestión de Javier Milei: las compañías recuperaron la posibilidad de acceder al mercado oficial para transferir ganancias correspondientes a ejercicios iniciados desde el 1° de enero de 2025.
La salida de dólares fue creciendo a medida que avanzó el año. En febrero se registraron pagos por unos US$97 millones y en marzo el monto saltó a US$869 millones. En abril se giraron US$365 millones, en mayo US$476 millones y en junio se alcanzó un máximo mensual de US$1.015 millones.
De esta manera, durante el primer semestre los egresos por utilidades y dividendos sumaron aproximadamente US$2.823 millones, el mayor nivel para ese período en una década. Durante julio se agregaron cerca de US$500 millones y el acumulado de los primeros siete meses llegó a los US$3.300 millones.
El cambio en el cepo que habilitó los pagos
La posibilidad de transferir utilidades al exterior se encuentra vinculada con la flexibilización del régimen cambiario anunciada por el Banco Central en abril de 2025.
A través de la Comunicación “A” 8226, el organismo permitió que las empresas accedan al mercado de cambios para pagar dividendos a accionistas no residentes cuando correspondan a ganancias obtenidas en balances cerrados y auditados cuyos ejercicios hayan comenzado desde el 1° de enero de 2025.
La medida fue especialmente relevante para las multinacionales que operan en la Argentina, que durante años acumularon utilidades sin poder transferirlas libremente a sus casas matrices.
Sin embargo, la apertura no implica una liberación automática de todas las ganancias acumuladas durante el período de controles. Las utilidades generadas hasta diciembre de 2024 continúan bajo un mecanismo diferente.
Qué pasa con los dividendos acumulados durante el cepo
Para resolver el stock de ganancias retenidas de años anteriores, el Banco Central creó la Serie 4 de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREAL).
La emisión fue diseñada para canalizar dividendos y utilidades acumulados hasta diciembre de 2024, además de determinadas deudas comerciales y financieras con empresas vinculadas del exterior.
El BCRA autorizó una emisión de hasta US$3.000 millones de esta serie de bonos, permitiendo que las compañías utilicen el instrumento para regularizar obligaciones que no podían cancelar mediante el acceso directo al mercado oficial de cambios.
El esquema establece así una diferenciación: las nuevas utilidades generadas desde 2025 pueden acceder al mercado cambiario bajo determinadas condiciones, mientras que el stock acumulado anteriormente debe canalizarse mediante instrumentos específicos.
Energía y minería, entre los sectores con mayores utilidades
Los datos de inversión extranjera directa del Banco Central muestran además la magnitud de las ganancias obtenidas por empresas de capital extranjero.
Durante el primer trimestre de 2026, la renta de las compañías vinculadas con inversión extranjera directa alcanzó US$2.743 millones. Los sectores de explotación de minas y canteras y las entidades financieras explicaron una parte significativa de ese resultado.
En ese período se distribuyeron utilidades y dividendos por US$1.891 millones, un máximo dentro de la serie estadística del organismo, mientras que aproximadamente US$852 millones permanecieron como utilidades reinvertidas dentro del país.
El sector energético también tuvo un peso considerable. Solamente durante marzo, de los US$869 millones transferidos al exterior por utilidades y dividendos, alrededor de US$460 millones correspondieron a compañías energéticas.
Una señal para la inversión, pero también una salida de divisas
Para el Gobierno, la posibilidad de girar dividendos constituye un elemento central para normalizar las condiciones de funcionamiento de las empresas internacionales en la Argentina.
La imposibilidad de retirar las ganancias obtenidas en el país fue durante años uno de los principales cuestionamientos de inversores extranjeros. Desde el sector privado sostienen que una empresa difícilmente realice inversiones de largo plazo si luego no puede distribuir libremente sus resultados.
El regreso de las transferencias también representa, sin embargo, una mayor demanda estructural de dólares dentro del mercado cambiario.
Los US$3.300 millones enviados durante los primeros siete meses del año constituyen divisas que abandonaron el país por rentas obtenidas por inversores extranjeros y forman parte de las necesidades de dólares que debe absorber el mercado junto con pagos de importaciones, servicios, intereses y deuda.
La evolución adquiere especial importancia en momentos en que el Banco Central busca fortalecer sus reservas internacionales y consolidar un esquema cambiario con menores restricciones.
Después de seis años, vuelve una operatoria habitual
Las restricciones para distribuir dividendos habían comenzado a endurecerse a partir de la reinstalación de controles cambiarios en 2019 y se profundizaron durante los años posteriores.
Desde entonces, numerosas compañías multinacionales acumularon ganancias en pesos o recurrieron a diferentes mecanismos financieros para afrontar sus obligaciones con las casas matrices.
La flexibilización iniciada en 2025 comenzó a modificar esa dinámica y durante 2026 el cambio se hizo evidente en las estadísticas oficiales.
El giro de US$3.300 millones en apenas siete meses muestra que, después de años de restricciones, la transferencia de utilidades volvió a convertirse en un componente relevante del mercado cambiario argentino. El desafío para el Gobierno será compatibilizar esa normalización con uno de los objetivos centrales de su programa económico: continuar acumulando reservas y fortalecer la disponibilidad de divisas.



